La aparición de casos de hantavirus en el crucero MV Hondius ha generado una alerta internacional. Desde el paciente cero hasta los efectos de la variante Andes, y las verdades detrás de supuestas profecías, nos acercamos a este fenómeno
El crucero de expedición polar MV Hondius llegó, finalmente, a inicios de esta semana al puerto de Granadilla, en Tenerife, tras una travesía marcada por la tragedia y el miedo. Las autoridades sanitarias españolas coordinaron un operativo sin precedentes para evacuar a los pasajeros, bajo estrictos protocolos de aislamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó un brote de hantavirus que ya suma tres fallecimientos y múltiples casos confirmados en diversos países. El evento despertó el fantasma de crisis sanitarias pasadas, aunque los expertos descartan un escenario de pandemia global.
Leo Schilperoord, un biólogo y ornitólogo neerlandés de 70 años, encabeza la cronología de este brote como el paciente cero. El diario digital TN comenta que el experto realizaba un viaje de cinco meses por Sudamérica, junto a su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman. La hipótesis principal de los investigadores sitúa el foco del contagio en una actividad de observación de aves en el basural municipal de Ushuaia, Argentina. El biólogo mostró los primeros síntomas de fiebre y malestar, apenas cinco días, después de que el buque zarpó con destino a Cabo Verde.
El estado de salud de Schilperoord empeoró de forma drástica hasta su muerte a bordo el 11 de abril de 2026. Su cuerpo permaneció en la embarcación durante dos semanas, debido a la falta de protocolos inmediatos. Mirjam, su esposa, abandonó el crucero en la isla de Santa Elena para buscar ayuda médica, tras presentar un cuadro clínico similar. Ella falleció poco después de aterrizar en Johannesburgo, Sudáfrica, el 26 de abril.
TN subraya que la pareja era muy respetada en la comunidad científica de Haulerwijk, en los Países Bajos. Sus colegas expresaron un profundo dolor ante la pérdida de estos dos expertos en vida silvestre. Las autoridades argentinas iniciaron capturas y pruebas en roedores, a lo largo de la ruta que recorrió el ornitólogo antes del embarque. Esta investigación local busca confirmar si los animales de la zona portan la cepa específica del virus.
La OMS argumenta que el primer contagio ocurrió probablemente en tierra firme, y no en el propio navío. El periodo de incubación del virus, que oscila entre una y ocho semanas, respalda esta teoría científica. El biólogo pudo subir al barco sin saber que ya portaba el patógeno en su organismo. Los investigadores vigilan ahora cada parada que realizó la pareja en Argentina, Chile y Uruguay, durante su expedición terrestre.
El MV Hondius zarpó de Ushuaia el 1ro. de abril, con 147 personas de 23 nacionalidades a bordo. Tras la muerte de Schilperoord, el barco continuó su itinerario por el Atlántico Sur y visitó islas remotas como Tristán de Acuña. La muerte de una pasajera alemana el 2 de mayo elevó la tensión entre la tripulación y los viajeros. Los viajeros recibieron órdenes de practicar el distanciamiento físico máximo y permanecer en sus camarotes.
La incertidumbre creció cuando el crucero llegó a las costas de Cabo Verde, en los primeros días de mayo. Las autoridades locales determinaron que sus instalaciones no tenían la capacidad para manejar una evacuación segura. El barco solicitó permiso para atracar en las Islas Canarias, pero el Gobierno regional mostró un rechazo inicial. El temor a repetir la experiencia del coronavirus generó protestas y preocupación entre los habitantes.
El Ministerio de Sanidad de España aprobó finalmente la llegada del buque, bajo principios humanitarios y leyes internacionales. Reportes de agencias informan que el navío ancló frente a Tenerife el 10 de mayo para proceder al desembarque. Pequeñas lanchas rápidas trasladaron a los pasajeros, de manera directa, hacia el aeropuerto para evitar cualquier contacto con la población civil. Este despliegue logístico garantizó una burbuja sanitaria estricta durante todo el proceso.

El MV Hondius se convirtió en un crucero letal por causa del hantavirus. Foto: Tomada de France 24
Varios países europeos enviaron aviones de repatriación médica para recoger a sus ciudadanos. Estados Unidos realizó un vuelo especial para trasladar a 17 connacionales hacia un centro de cuarentena en Nebraska. El diario El Nuevo Día abunda en que este centro posee tecnología de vanguardia para el monitoreo de enfermedades infecciosas. El personal sanitario utilizó batas plásticas y mascarillas de alta eficiencia, durante toda la operación de evacuación.
Un equipo de epidemiólogos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades subió al barco antes de su llegada a puerto. Estos expertos evaluaron el riesgo de exposición de cada individuo en la embarcación. El barco viaja ahora hacia Rotterdam para una desinfección total de todas sus áreas. Algunos miembros de la tripulación permanecen a bordo para facilitar el traslado final del MV Hondius hacia los Países Bajos.
El virus responsable de esta crisis es la variante Andes (ANDV), un tipo de hantavirus endémico de Sudamérica. Este patógeno pertenece a la familia Hantaviridae y es de origen zoonótico. Los roedores silvestres actúan como reservorios naturales del virus, sin presentar síntomas de enfermedad. Los humanos contraen la infección al inhalar partículas de orina, heces o saliva pulverizadas en el aire.
Esta cepa, en particular, preocupa a los científicos porque permite la transmisión de persona a persona, aunque este tipo de contagio es poco común, y requiere un contacto estrecho y prolongado. Las autoridades sospechan que los espacios cerrados del crucero facilitaron este intercambio inusual entre los pasajeros. El riesgo aumenta en entornos con poca ventilación, donde el virus sobrevive por más tiempo.
La variante Andes provoca el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria extremadamente grave. Los síntomas incluyen fiebre alta, dolores musculares en muslos y espalda, además de problemas gastrointestinales. La tasa de letalidad de este síndrome se sitúa entre el 30 por ciento y el 60 por ciento. El cuadro clínico puede evolucionar de manera rápida hacia una insuficiencia respiratoria súbita y choque cardiogénico.
En la actualidad, no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral específico para combatir el hantavirus. En una publicación reciente, el Hospital de Bellvitge, en España, comentó que la atención médica precoz en cuidados intensivos es la única herramienta para mejorar el pronóstico. Los doctores aplican protocolos de soporte vital, como la ventilación mecánica y la oxigenación por membrana extracorpórea. Algunos centros experimentan con transfusiones de plasma convaleciente de supervivientes.
La prevención en el hogar requiere eliminar cualquier rastro de roedores y sellar grietas en las paredes. Las autoridades recomiendan ventilar los lugares cerrados antes de entrar y usar siempre limpieza húmeda. El barrido en seco dispersa las partículas infecciosas y aumenta el riesgo de inhalación accidental. El uso de mascarillas FFP2 y guantes desechables resulta esencial para realizar tareas de limpieza en zonas de riesgo.
Jay Bhattacharya, director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. (CDC), asegura que el hantavirus no es como el SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. El funcionario afirma que esta enfermedad no provocará un brote masivo similar al de la pandemia pasada. En ese sentido, la OMS argumenta que el riesgo para la población global sigue siendo menor o poco significativo en la actualidad. La diferencia fundamental radica en la baja capacidad de propagación aérea masiva del hantavirus entre seres humanos.
El hantavirus es un patógeno conocido por la ciencia desde 1978, a diferencia del carácter novel del SARS-CoV-2. Otros medios aseguran que los sistemas de vigilancia epidemiológica ya tienen protocolos establecidos para este virus. Mientras el coronavirus viaja fácilmente por aerosoles en distancias cortas, el hantavirus exige una convivencia íntima para saltar entre personas. Esta característica biológica limita de forma natural la escala de los brotes.
Además, los síntomas del hantavirus tardan mucho más tiempo en aparecer, tras la exposición inicial al virus. El período de incubación puede extenderse hasta las seis u ocho semanas en algunos pacientes confirmados. Esta ventana temporal facilita el rastreo de contactos, por parte de las agencias de salud internacionales. El seguimiento de los pasajeros, que abandonaron el barco en escalas previas, es ahora una prioridad absoluta.
La doctora Maria Van Kerkhove, jefa de la unidad de enfermedades emergentes y zoonosis de la OMS, subraya que el mundo no enfrenta un escenario de confinamientos globales. La experta comenta que el brote del MV Hondius es un incidente confinado a un entorno específico. Los sistemas de salud poseen hoy una mayor preparación logística, gracias a las lecciones de la década anterior. La cooperación internacional, entre 12 países, demuestra la eficacia de los protocolos actuales.

En medio de esta crisis, un mensaje publicado en la red social X, en el año 2022, sacudió a los usuarios de internet. La cuenta @iamasoothsayer escribió el 11 de junio de aquel año: «2023: Corona ended, 2026: Hantavirus» (2023: finaliza el coronavirus, 2026: hantavirus). La publicación se volvió viral tras confirmarse las muertes en el crucero polar. Muchos usuarios atribuyen «poderes predictivos», a este tuit escueto que anticipó el año exacto de la crisis.
La inteligencia artificial Grok confirmó que el mensaje es auténtico y no recibió ediciones posteriores a su creación. Asimismo, el portal Snopes rastreó registros en la Wayback Machine que validan la existencia del tuit hace casi cuatro años. Esta evidencia digital desmiente las teorías iniciales sobre una supuesta manipulación de las bases de datos de la plataforma. Sin embargo, los analistas de datos piden cautela antes de hablar de profecías reales.
Expertos en estadística argumentan que el azar juega un papel fundamental en este tipo de coincidencias. Millones de mensajes se publican a diario con escenarios de salud hipotéticos. Bajo un enfoque matemático, alguna de estas predicciones terminará coincidiendo con la realidad por pura probabilidad acumulada. El fenómeno es similar a los dardos que, tras muchos lanzamientos, acaban por dar en el blanco.
Otra teoría sugiere que el autor pudo realizar miles de predicciones en una cuenta privada en el pasado. Tras la ocurrencia de un evento real, el usuario borra los mensajes erróneos y hace público el acierto. Este truco sicológico crea la ilusión de una visión de futuro, cuando solo es una limpieza selectiva de contenido. La biografía de la cuenta, que se presenta como un astrólogo, refuerza esta narrativa mística.
Más allá de aprovechar el momento mediático, lo cierto es que el brote de hantavirus es un desafío sanitario serio, pero manejable por la ciencia moderna. El caso del ornitólogo neerlandés y el drama del crucero sirven como recordatorio de la fragilidad humana ante la naturaleza.
Origen del viaje: El MV Hondius zarpó de Ushuaia, Argentina, el 20 de marzo de 2026, con destino a las Islas Canarias, España, haciendo escala en Cabo Verde.
Detección inicial: El 2 de mayo de 2026, se notificó un conglomerado de enfermedades respiratorias graves, entre los pasajeros. El primer caso confirmado de hantavirus no se informó hasta el 4 de mayo.
Origen sospechoso: Las investigaciones preliminares apuntan a que el brote pudo originarse en Ushuaia, Argentina. Un equipo de científicos planea viajar allí para analizar a los roedores del lugar.
Casos a bordo: A bordo viajaban inicialmente 147 personas (entre pasajeros y tripulantes), de 23 nacionalidades. La OMS clasifica a todos los que permanecen a bordo, como contactos de alto riesgo, y recomienda un seguimiento de 42 días.
Recuento oficial: Hasta el 15 de mayo, la OMS reportó un total de ocho casos —seis confirmados por laboratorio y dos sospechosos—, vinculados con el brote. La variante identificada es la cepa Andes del hantavirus, la única de la que se ha documentado transmisión entre humanos.
Caso índice: La primera víctima mortal falleció a bordo el 11 de abril de 2026. Sus restos se encuentran en la isla de Santa Elena, a la espera de ser repatriados a los Países Bajos.
Riesgo para la salud pública: La OMS y Africa CDC consideran que el riesgo para el público en general es bajo y que el brote está confinado al crucero.
Respuesta de agencias:
-OMS: Tiene a un experto a bordo del buque y coordina el rastreo internacional de contactos en los países implicados. Ha desplegado equipos de epidemiología en las Islas Canarias.
-África (Africa CDC): Coordina la respuesta con las autoridades de Cabo Verde, Países Bajos, España, Sudáfrica y Reino Unido. Insta a los Estados miembros a reforzar la vigilancia en puertos.
-EE.UU. (CDC): Ha desarrollado guías de salud para los pasajeros estadounidenses y los trasladó en un vuelo de repatriación médica a Omaha, Nebraska, para su evaluación.
Riesgo de transmisión: Aunque el hantavirus suele transmitirse por roedores, la variante Andes puede propagarse entre humanos en condiciones de contacto estrecho y prolongado, lo que ha generado una vigilancia intensificada.
Llegada a puerto: El MV Hondius atracó en el puerto de Granadilla, en la isla de Tenerife, España, el 10 de mayo de 2026.
Evacuación: A esa fecha, se había completado la evacuación de 94 de las aproximadamente 150 personas a bordo. El operativo continuó el lunes con vuelos adicionales a Australia y Países Bajos. El proceso se realizó bajo un amplio dispositivo de seguridad y salud. Los pasajeros fueron trasladados en pequeños grupos desde el barco al aeropuerto para abordar vuelos organizados por nacionalidad.
Destino del buque: Una vez finalizada la evacuación de pasajeros, el MV Hondius partió hacia los Países Bajos con una tripulación mínima para someterse a un proceso de desinfección.
Operador del crucero: La compañía Oceanwide Expeditions ha declarado que actualmente no hay individuos sintomáticos a bordo del buque.
Nuevos casos: Las autoridades sanitarias de Francia confirmaron el 11 de mayo el primer caso de una pasajera repatriada que resultó positiva por hantavirus.
Síntomas de alerta: La OMS recuerda que los síntomas iniciales (dolor de cabeza, fiebre, problemas gastrointestinales) requieren vigilancia médica inmediata.
Para la población de las Islas Canarias: Las autoridades españolas han asegurado que la llegada del barco no supone ningún riesgo para la población local.
Para los viajeros: Africa CDC recomienda mantener buenas prácticas de higiene y evitar el contacto con roedores o entornos potencialmente contaminados.