Los fiordos noruegos han sido uno de los motivos naturales representados por las emisiones bancarias europeas. Autor: Euronews Publicado: 29/05/2026 | 09:01 am
Entre las muchas preocupaciones con que cuenta la sociedad planetaria, el deterioro de la situación medioambiental probablemente sea de las más acuciantes. Además de acciones de gran impacto y visibilidad como la firma de acuerdos climáticos para restringir la emisión de gases contaminantes, el impulso de las energías renovables y la protección de especies en peligro, ha cobrado auge la iniciativa de representar la biodiversidad en las emisiones bancarias.
Más que una decisión puntual de las bancas nacionales de determinados Estados, este fenómeno corresponde a un cambio de paradigma cultural en el que los bienes patrimoniales asociados con la naturaleza cobran una importancia cada vez mayor tanto en la sensibilidad como en el sentido de salvaguarda de las actuales generaciones.
En años recientes los ciudadanos del continente europeo han tenido en sus manos denominaciones monetarias como las coronas noruegas, las libras escocesas y los francos suizos que, a las representaciones numismáticas tradicionales de personalidades de la ciencia, la política, la educación o las artes, han dado paso a elementos geográficos y naturales como los fiordos escandinavos, los paisajes alpinos y la fauna británica.
Hasta la moneda común de la Unión Europea es susceptible de abrirse a estos cambios, ya que, como resultado de una encuesta lanzada en 2025, las futuras denominaciones del euro podrían tener como leitmotiv la temática «Ríos y aves: la resiliencia en la diversidad».
Aunque no se cuestiona la condición loable de estas iniciativas numismáticas, no han estado exentas de polémicas según lo demuestra el reciente proceso por el que ha transitado la Banca de Inglaterra. Luego de completar un período de consultas ciudadanas en el que participaron más de 44 000 personas, el 60 por ciento de los encuestados se decantó por el apartado «Naturaleza» para definir la temática de la futura emisión bancaria de las libras esterlinas, superando a otras opciones como «Arquitectura y monumentos» (56 por ciento), «Personalidades históricas destacadas» (38 por ciento), «Artes, cultura y deportes» (30 por ciento), «Innovación» (23 por ciento) y «Acontecimientos trascendentes» (19 por ciento). Más allá de ser una cuestión de índole monetario, este sentir mayoritario de los ciudadanos británicos no ha dejado indiferentes a las principales figuras públicas del Reino Unido.
Según la alta directiva del Banco de Inglaterra, Victoria Cleland, estos cambios venideros en las libras esterlinas podrán optimizar los mecanismos de autentificación, lo cual ayudaría a combatir los fraudes y las falsificaciones de la moneda británica.
No obstante, el asunto más peliagudo resulta que desaparecerán en las denominaciones más corrientes de la libra esterlina personajes de inmenso prestigio para el imaginario nacional británico como el político y escritor Winston Churchill, la novelista Jane Austen, el matemático Alan Turing y el pintor William Turner. Eso sí, se mantendrá en el reverso de los billetes la representación del actual monarca Charles III, como viene ocurriendo desde la década de 1960 cuando gobernaba la reina Elizabeth II.
Que Churchill —a quien se le atribuye un mérito histórico superlativo por desempeñar el rol de primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial—, sea remplazado por alguna de las especies de la flora o la fauna británicas en las futuras denominaciones numismáticas, ha generado una enconada polémica entre las principales voces de la oposición británica, incluyendo al líder del Partido Liberal-Demócrata Ed Davey, la parlamentaria y lideresa del Partido Conservador Kemi Badenoch y Nigel Farage el fundador del Partido por la Independencia del Reino Unido. Farage incluso atribuyó esta decisión a la corriente cultural woke a la que le achaca la desviación de los supuestos valores tradicionales británicos.
Más allá de la banalización o las expresiones de incomprensión de un sector de la opinión pública, la iniciativa de plasmar la biodiversidad en las emisiones bancarias no deja de ser una apuesta valiente por reivindicar el nuevo paradigma civilizatorio que aspira mitigar los efectos del deterioro medioambiental.
