Comando mercenario conocido como grupo Blackwater. Autor: Tomada de Twitter Publicado: 21/09/2017 | 04:57 pm
QUITO, abril 2.— La confirmación de la llegada al país de mercenarios procedentes del polémico escuadrón conocido como Blackwater, despierta preocupación y rechazo por su historial de violencia, comentó el sitio web El Ciudadano.
La posible presencia en la vida nacional de sus efectivos para combatir las redes del narcotráfico asomó desde que hace algunas semanas el presidente Daniel Noboa diera a conocer la firma de un contrato con el fundador de ese escuadrón y también mercenario, Erick Prince.
Pero su arribo fue dado a conocer de modo firme, el martes, por el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, quien para colmo de alarma explicó que los servicios que contratarán no se limitarán necesariamente a asesoría y capacitación, y dio a conocer que el primer grupo de efectivos «está llegando en estos días al país».
Durante entrevista televisiva difundida por el Ministerio de Defensa Nacional, Loffredo indicó que van a comenzar «las primeras sesiones de trabajo», y que al inicio estarán enfocadas a la asesoría y la capacitación.
Sin embargo, el Ministro puntualizó que el trabajo con las fuerzas de Prince «no necesariamente se va a limitar a esos dos temas», y apuntó a bases militares y personal, afirmando que «todo suma y nada sobra en esta guerra», reseñó RT.
Por el momento, añadió el despacho, las autoridades ecuatorianas no han dado más información sobre el tipo de servicios que se estaría negociando.
De cualquier modo, el historial de Blackwater, tristemente célebre por su actuación en la guerra de EE. UU. contra Irak, hace temer más peligros que beneficios sobre una ciudadanía que padece el accionar violento de bandas delincuenciales ligadas al tráfico ilegal de estupefacientes, así como sufre los excesos de la fuerza militar, facultada por el presidente Noboa a salirse de sus marcos gracias a reiterados decretos de emergencia que, lejos degolpear a los maleantes, han dejado víctimas inocentes, entre ellos niños, en la población civil.
La medida del mandatario se suma a otras decisiones atemorizantes, en el obvio y al parecer desesperado deseo de mejorar sus puntajes con vista al balotaje del próximo 13 de abril, cuando se decidirá la presidencia entre él y la candidata de Revolución Ciudadana, Luisa González, quien ha mejorado sus índices en las encuestas que miden las tendencias de voto, y ahora cuenta con el apoyo del movimiento político Pachakutik y la organizació plurinacional indígena que este representa, la Conaie.
Precisamente, Noboa acaba de regresar de Estados Unidos, adonde se dice que fue con el propósito de que el mandatario Donald Trump también declarara como terrorista a los cárteles de la droga que operan en Ecuador, tal y como el Jefe de la Casa Blanca ha hecho con siete clanes mexicanos, uno nacido en Venezuela y otro de El Salvador.
Esto significaría otra puerta abierta para la eventual presencia de efectivos estadounidenses en las aguas o el territorio ecuatoriano. Ello cumpliría los deseos de Noboa, quien también aspira a la reapertura del puerto de Manta —donde antes hubo una base militar estadounidense— para «dar servicio» a las tropas de la nación del Norte, al tiempo que ya ha dado visto bueno a su presencia en las islas Galápagos, Patrimonio de la Humanidad, no obstante estar prohibida la instalación de bases militares extranjeras en Ecuador, según la Constitución del año 2008.
Imposibilitado de reducir la violencia en la veintena de meses que lleva en el Gobierno para completar el mandato de su antecesor, Guillermo Lasso, el actual Jefe de Estado parece apurar medidas que ratifiquen su compromiso con esa promesa, de cara a un próximo mandato. Pero esa
estrategia, lejos de ganarle adeptos, pudiera generar rechazo y miedo en la población.