Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Cuba y las guerras abusivas

Autor:

Luis Manuel Arce Isaac

 

Irán, Venezuela, Nigeria y ahora las amenazas de agresión militar contra la pequeñita y bloqueada Cuba. A ello debemos sumar los golpes electorales como los que están encaramando en el poder en varios países de América Latina y el Caribe a lo peor del conservadurismo proimperialista.

Todo es parte de un esquema de lo que se denomina guerras abusivas, las cuales no son solamente bélicas, sino económicas, sociales, políticas, mediáticas y hasta culturales que realiza el Gobierno de Estados Unidos.

La característica principal de las guerras abusivas, muy especialmente las militares, es que son asimétricas desde el poder manifiesto del atacante a la debilidad, en muchos casos extrema, donde la vulnerabilidad de la víctima es la garantía de la victoria.

Este tipo de acciones no representan una filosofía en su sentido académico, ni siquiera un axioma, sino una equivocación supremacista en la evaluación y juzgamiento de la persona humana y del individuo como núcleo y parte más sensible de la sociedad, en la cual se generan, condensan y confirman los valores éticos, morales y espirituales que son los materiales del patriotismo, eje central de la resiliencia de los pueblos, como se hizo evidente en Vietnam, Laos, Irán y Cuba.

En todos se puso en evidencia el inconmensurable poder de la resiliencia, por encima de la creencia de que las guerras abusivas son victoriosas por antonomasia. Estados Unidos se equivoca al juzgar la capacidad humana para enfrentar sus golpes abusivos y oportunistas, por eso se les presenta sorpresivamente como un imposible romper la resistencia patriótica, sobre todo cuando hay una historia heroica detrás de los supuestos débiles.

Es la razón por la cual los cubanos hemos resistido agresiones de todo tipo y la guerra económica, y ahora también energética, durante más de seis décadas, demostrando con sangre, sudor y lágrimas que su socialismo suigéneris no es un Estado fallido como intenta presentarlo el Gobierno estadounidense y su mercenario Secretario de Estado y de Guerra.

Ven tan débil a Cuba, producto de la guerra genocida y feroz que ejecutan, que la dan como el país más fácil para una victoria segura y rápida. Y pensar así, decirlo públicamente, y en boca de un perverso que se cree Mesías, no les da vergüenza.

Y surge entonces la gran pregunta: ¿en qué situación se encuentra este mundo de hoy que un Estado, un Gobierno, e incluso un hombre, puede arrogarse el derecho de amenazar, atacar, bombardear hasta convertir ciudades centenarias en escombro y sepultar bajo los cascajos a innumerables seres humanos, para luego vanagloriarse de semejante crimen?

Pero lo triste es que todo lo que hacen y dicen apunta al bestial crimen de lesa humanidad contra Cuba y no se acaba de levantar la ola, como en los estadios de fútbol, que sepulte a un Gobierno imperial que tiene al mundo al borde de su destrucción total.

En contraste, no se atreven con quienes les igualan en poder militar y económico, y con ellos sí negocian, y las imposiciones que intentan airear son un frustrado intento de demostrar fortaleza cuando en realidad dialogan desde una posición de debilidad, pues están conscientes de que el imperialismo estadounidense es un animal en extinción.

El objetivo principal de Trump son los países débiles, y su modelo de actuación es la guerra asimétrica, no la simétrica. Es el clásico abusador del barrio. El infeliz de alma y espíritu revestido de bárbaro con una frágil capa de hojalata que se abolla al más mínimo toque, pero con filosos sables por dedos.

Cito a un gran amigo, a un ser humano excepcional que lucha denodadamente desde las entrañas del monstruo para que dejen tranquila a Cuba. Se llama Walter Lippman, un adulto mayor con su salud quebrantada. A quienes lo seguimos, nos mandó este sábado 30 de mayo esta dramática nota con la cual cierro este artículo:

«Hoy no me encuentro bien y he decidido no trabajar. Cuando no me siento bien, no rindo bien. Hay algunas cosas pendientes que saldrán, pero por ahora eso es todo. Prácticamente todo lo que he visto en los principales medios de comunicación nos está preparando para justificar una invasión militar estadounidense contra Cuba. En cierto modo, recuerda a 1898. Es aterrador, y esa es precisamente la intención.  Por favor, todos aquellos que puedan deberían participar en las protestas que se están llevando a cabo contra esta infundada posibilidad».

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