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Cerca de 2 000 detenidos en Francia durante protestas estudiantiles

Los estudiantes de liceos denuncian la carencia de docentes y solicitan mejores condiciones en los centros educativos. Las manifestaciones se extienden a las universidades. Para este viernes 2 de octubre, el Gobierno de Francia ha ordenado el cierre preventivo de alrededor de 400 centros educativos

Autor:

Juventud Rebelde

 

PARÍS, octubre 2.— Las protestas estudiantiles se intensificaron el jueves en Francia, con más liceos afectados y la expansión a las universidades, pero sobre todo con una violencia creciente que desencadenó operativos represivos y la detención de 1 949 personas, en su mayoría menores de edad. Según el informe del Ministerio de Interior, hubo 1 027 centros educativos afectados por los incidentes, 222 bloqueos de acceso a los establecimientos y 284 agentes de policía y gendarmes heridos.

Fuentes del Ministerio de Interior declararon a la prensa local que el Gobierno considera que las protestas ya no tienen que ver «con la expresión legítima de las reivindicaciones de los estudiantes de instituto», sino que tienen «características de una situación de violencia urbana».

Como contraparte, el analista Christian Rodríguez denunció la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad contra manifestantes. Señaló que alrededor del 90 por ciento de los detenidos son menores de edad que fueron «reprimidos de manera salvaje por la policía de Macron» y son víctimas de golpes, gases lacrimógenos, balas de goma y granadas de dispersión, reporta Telesur.

La escalada de las movilizaciones, que comenzaron hace una semana para denunciar la carencia de docentes y para solicitar mejores condiciones en los centros educativos, dejó escenas de violencia urbana en puntos como Lyon, Lille, Marsella o Pantin (a las afueras de París), con incidentes como la quema de contenedores y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En Nantes incluso se produjo un incendio en uno de los liceos afectados.

Frente a la intensificación de las protestas, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, convocó esta tarde un gabinete de crisis y pidió a sus ministros que no hagan desplazamientos en los próximos días para que los prefectos (delegados del Gobierno) estén disponibles para gestionar la situación en cada localidad.

Además, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, convocó una reunión por videoconferencia con los 36 fiscales generales del país para abordar los bloqueos y la escalada violenta de las protestas. Se filtró a la prensa que, en dicho encuentro, Darmanin solicitó una «respuesta penal firme».

Para este viernes 2 de octubre, el Gobierno de Francia ha ordenado el cierre preventivo de alrededor de 400 centros educativos en todo el país, obligando a los estudiantes a recibir clases de forma remota. Por su parte, el ministro de Educación, Édouard Geffray, recibirá a representantes de los sindicatos de estudiantes, padres, docentes y otros miembros de la comunidad escolar, para tratar de llegar a acuerdos concretos y apaciguar la situación.

Desde el Gobierno se señaló al bloque de izquierda La Francia Insumisa (LFI, el partido de Jean-Luc Mélenchon) y a otros grupos afines, de estar detrás de la movilización. Esa postura fue refutada tanto por el partido de Mélenchon, que es candidato para las elecciones presidenciales de 2027, como por el principal sindicato estudiantil, la Union Syndicale Lycéenne (USL).

«Me hace un poco reír», dijo a la prensa el responsable federal de USL, Philémon Jouglet Marcus, quien aseguró que el Gobierno infantiliza a los estudiantes cuando asegura que no son responsables de sus propias movilizaciones.

Mélenchon, por su parte, había manifestado su apoyo a los manifestantes y eso le había valido críticas tanto del Gobierno como de otros aspirantes presidenciales. Este jueves, en un acto en el festival conocido como Fiesta de L’Humanite, el líder de izquierda celebró que es una movilización que no se había visto en cuatro décadas. Sin embargo, llamó a la «disciplina» porque las imágenes de contenedores incendiados «no hacen más que servir al adversario», advirtió.

La movilización estudiantil, que pide mejores condiciones educativas y acabar con la supresión de puestos universitarios o el recorte de becas, comenzó la semana pasada en la región de París y se ha ido extendiendo por todo el país.

Las protestas han pillado por sorpresa al Gobierno, a pesar de que se han ido extendiendo desde el pasado lunes, cuando ya hubo 164 detenidos. El martes fueron 440 y otros 625 el miércoles, según el Ministerio del Interior. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, convocó de urgencia a los prefectos en videoconferencia para adoptar medidas y pedir una «respuesta firme» a los alborotadores, señaló a su vez France 24.

El ministro de Educación, Édouard Geffray, denunció actos de «violencia de una extrema gravedad. Ninguna reivindicación puede justificar este tipo de actos» y anunció que en los centros donde no pueda acoger a los alumnos de manera segura se seguirán las clases a distancia. El ministro recordó que «cada uno debe medir la responsabilidad de sus palabras y sus llamadas a la movilización», en referencia a los líderes LFI.

El malestar de los estudiantes de institutos secundarios recibió este jueves 1 de octubre un nuevo espaldarazo: el de los alumnos universitarios, que se sumaron a los bloqueos iniciados la semana pasada, en reclamo de mejores condiciones para el sector educativo francés.

Según los informes policiales, durante la mañana se registraron 340 acciones frente a escuelas secundarias y 169 bloqueos, a los que se sumaron una treintena en campus universitarios, reivindicados por el Sindicato de Estudiantes, que se unió al movimiento impulsado por la Unión de Estudiantes de Secundaria (USL, por sus siglas en francés).

Solo en la región de Île-de-France, más de 200 escuelas secundarias se vieron afectadas, incluidas unas cincuenta que fueron «escenario de violencia, enfrentamientos y daños», según el Gobierno regional.

La protesta, que comenzó el 21 de septiembre en la academia de Créteil (Val-de-Marne), se propagó rápidamente, primero, en la región de París y, luego, a distintos puntos del país, como Marsella, Lyon, Lille o Nantes, entre otras ciudades.

También reclaman mejoras salariales para los educadores, mientras que los universitarios han sumado quejas como acabar con la supresión de puestos universitarios, el recorte de becas y la congelación de la ayuda personal a la vivienda (APL), una medida incluida en el proyecto de ley de presupuesto para 2027, que era estudiado este jueves en el Parlamento francés.

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