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Tarde de brujas en el Etihad

El Manchester City naufragó este sábado en su propio feudo y sumó su segunda derrota consecutiva en la Premier League

 

Autor:

Ruben Darío García Caballero

En la noche de Halloween la gaviota se convirtió en fantasma. El Brighton, un equipo que no debería intimidar a un gigante, se ha convertido en la bruja particular del Manchester City: un hechizo recurrente que se repite temporada tras temporada y que este sábado volvió a cumplirse con una precisión escalofriante. El City dominó, atacó, insistió y se estrelló una y otra vez contra el muro invisible de su propia impotencia. El Brighton, en cambio, con la serenidad del que ya ha vivido esta película, se llevó los tres puntos con un gol de Yasin Ayari y una actuación de Bart Verbruggen que pasará a la historia de los archivos del club como una de las grandes hazañas de un portero en territorio hostil.

El partido empezó con el guion de siempre: el City tenía el balón y el Brighton esperaba agazapado. Pero los guiones, en el fútbol, a veces se rompen en el primer acto. A los diez minutos, un balón cruzado de Diego Gómez buscó a De Cuyper en el área. Matheus Nunes quiso interceptar, midió mal, el esférico le rebotó y quedó muerto en el corazón del área para que Ayari, el mismo jugador que días antes había fallado un penalti en la Carabao Cup contra este mismo rival, empujara el 0-1 a la red. La ironía era tan cruel como perfecta: el verdugo del City en la copa se convertía en su verdugo en la liga. El Etihad enmudeció, y desde ese instante, el partido se convirtió en un asedio que el Brighton, con la fe del que se sabe tocado por una fuerza superior, resistió con uñas y dientes.

Porque si hay un nombre propio en esta historia de brujería, ese es el de Bart Verbruggen. El portero neerlandés del Brighton firmó una de esas actuaciones que convierten a un futbolista en leyenda. Sacó un disparo de Ndiaye que llevaba veneno, desvió un remate de Matheus Nunes que buscaba la escuadra, se anticipó a Doku y sacó un balón de la línea de gol ante Haaland con una mano milagrosa. El City acumuló 21 disparos y un 62 por ciento de posesión, pero el marcador no se movió. Enzo Maresca, con el gesto grave del que ve cómo su proyecto se agrieta, lo resumió con la amargura del que ya no sabe qué más probar: «Concedemos goles tontos que podemos evitar. Creamos suficiente para merecer algo, pero no marcamos».

La derrota no es un accidente aislado. El City, que venía de caer ante el Aston Villa la jornada anterior, suma dos tropiezos consecutivos en la Premier League por primera vez desde agosto de 2025. El Brighton, por su parte, se confirma como el 'antiCity' por excelencia: seis partidos consecutivos sin perder en los 90 minutos ante los sky blues, una racha que se remonta a abril de 2024 y que ya es un patrón tan reconocible como el himno del club. Las gaviotas vuelan alto, terceras en la tabla, y ya nadie se atreve a descartarlas como la revelación de la temporada. 

La tarde de brujas en el Etihad dejó un reguero de dudas, un liderato herido y la certeza de que, en el fútbol, los hechizos existen. Y el Brighton, con su portero como gran maestro de ceremonias, acaba de lanzar uno de los hechizos más potentes que se recuerdan en Manchester.

 

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