Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La invencibilidad de Hércules

Grecia volvió a frenar a Alemania en el Toumba y confirmó su condición de roca inexpugnable

 

Autor:

Juventud Rebelde

Hércules no siempre ganaba. A veces, simplemente, se mantenía en pie. Resistía el embate de criaturas imposibles, de dioses caprichosos, de un destino que parecía empeñado en doblegarlo. Y en esas noches, la victoria no se medía en trofeos, sino en no caer. En el Toumba de Tesalónica, bajo un cielo que parecía pesado como el mármol del Olimpo, la Grecia de Ivan Jovanovic volvió a demostrar que ha aprendido el oficio de la resistencia. 0-0 ante Alemania.

Otra vez le roba puntos al pentacampeón. Y ya van dos veces en una semana. La primera, en Augsburgo, fue un triunfo histórico. La segunda, en casa, fue una demostración de que aquello no fue un accidente. Hércules, esta vez, no mató al león. Pero tampoco se dejó devorar.

El partido tuvo un guion escrito por la paciencia alemana y la obstinación griega. Jürgen Klopp, que sigue buscando la fórmula de su Mannschaft, vio cómo su equipo monopolizaba el balón con un 70,1% de posesión y 640 pases, frente a los 267 de los locales. Alemania acumuló 21 remates, pero solo cuatro encontraron los guantes de Konstantis Tzolakis. La primera parte tuvo un momento de drama: Jonathan Burkardt marcó en el minuto 32, pero el VAR, ese oráculo moderno que todo lo ve, anuló el gol por una mano de Bischof en el origen de la jugada.

Grecia, que había empezado con un susto —un cabezazo picado de Masouras que Jonas Urbig despejó con reflejos felinos—, se replegó después como una falange espartana. Mavropanos, imperial en el centro de la defensa, y Tzolakis, seguro bajo los palos, fueron los pilares de un muro que Alemania golpeó una y otra vez sin encontrar la grieta.

La segunda parte fue un ejercicio de asedio y estoicismo. Jovanovic, el arquitecto de esta Grecia que ha pasado de víctima a verdugo, movió el banquillo con inteligencia: introdujo a Androutsos para marcar a Pavlovic y a Karetsas para oxigenar el ataque. Klopp respondió con Woltemade y El Mala, buscando más pólvora en el área.

Pero el cañón alemán seguía disparando balas de fogueo. Philipp Treu, en el minuto 86, tuvo la victoria en sus botas: un disparo desde media distancia que se marchó por encima del larguero. Fue la última oportunidad. La última esperanza de un equipo que no termina de encontrarse.

Con este resultado, Grecia suma 8 puntos en cuatro partidos —dos victorias y dos empates— y comparte el liderato del Grupo A2 con la Países Bajos de Xavi Hernández. Los helenos han evitado matemáticamente el descenso, necesitan una sola victoria para clasificarse a los cuartos de final y, lo más importante, han recuperado la confianza de un pueblo que llevaba años esperando algo de lo que sentirse orgulloso.

Alemania, en cambio, cierra este primer tramo de la Nations League con una victoria, dos empates y una derrota, tercera en el grupo con cinco puntos. Klopp insiste en que es momento de probar, de experimentar, de construir. Pero mientras Hércules levanta muros, la Mannschaft sigue buscando sus armas.

En Tesalónica, la fiesta fue griega. No hubo goles, pero hubo épica. No hubo victoria, pero hubo invencibilidad. Hércules, después de sus doce trabajos, se sentó a descansar en el Toumba. Y Alemania, que había venido a vengar su derrota de Augsburgo, se marchó con las manos vacías y una pregunta incómoda: ¿quién detiene a este equipo que ha aprendido a no perder? La respuesta, por ahora, la tiene la historia. Y la historia, como los mitos, se escribe con paciencia.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.