Por segundo año consecutivo el Bodo/Glimt de Noruega logra la clasificación a la UEFA Champions League Autor: Tomada de As Publicado: 28/08/2026 | 09:48 am
Tres equipos, tres historias, un mismo destino. En una noche de agosto que ya olía a fútbol de verdad, en un sueño de una noche de verano, Bodø/Glimt, Sabah y LASK escribieron sus nombres en la historia con letras de oro, sangre y lágrimas. No eran los grandes de siempre, ni los que tienen las arcas llenas o los estadios con nombre de banco. Eran los niños pobres de la clase, los que llegaron al baile sin invitación y se fueron con el zapato de cristal. Tres nombres que ya no suenan a desconocido. Suenan a leyenda.
En el pequeño estadio Aspmyra, enclavado en una ciudad noruega donde el sol nunca se pone del todo en verano, el Bodø/Glimt no necesitó más de tres minutos para destrozar cualquier esperanza de remontada del NEC Nijmegen. El portero Gonzalo Crettaz fue expulsado por tocar el balón con la mano fuera del área, y el partido se convirtió en un paseo por el Círculo Polar Ártico: 3-0 en la noche, 6-1 en el global. El equipo de la ciudad pesquera, que en enero y febrero había derribado a gigantes como el Manchester City, el Atlético de Madrid y el Inter de Milán, regresa para una segunda temporada como un veterano que sabe que el frío no es el único enemigo en el norte.
En otro punto de la geografía europea, el modesto LASK, que había perdido 3-0 en Glasgow y recibió un gol de CallumMcGregor en el minuto 21 que ampliaba la ventaja a 4-0, estaba prácticamente muerto. Pero el fútbol, caprichoso y despiadado, tenía otros planes. Los austriacos, que ya habían generado una tormenta de ocasiones, empezaron a creer. MosesUsor encendió la llama, Robert Ljubičić y Samuel Adeniran redujeron la distancia, y FlorianFlecker, en el minuto 90, forzó la prórroga con un cabezazo. Allí, en el tiempo extra, Samuel Adeniran firmó el quinto gol y la clasificación histórica. El Celtic, que había perdido una ventaja de cuatro goles, se desmoronó y cayó a la Europa League. El LASK, en sus 118 años de historia, nunca había pisado la fase principal de la Champions. En la noche del 25 de agosto de 2026, lo hizo.
Pero todavía quedaba lo mejor por llegar. Porque el cuento del Sabah supera cualquier atisbo de ficción. Fundado en 2017, apenas nueve años antes de esta noche mágica, el club azerbaiyano llegó al partido de vuelta contra el HapoelBeer-Sheva con una desventaja de 2-1. Cuando el global era 4-2 para los israelíes en el minuto 61, el sueño se desvanecía. Pero UmaraliRakhmonaliev recortó distancias y, en el último minuto del tiempo añadido, TellurMutallimov forzó la prórroga con una volea milagrosa. Allí, con dos expulsiones del Hapoel, OrpheMbina y Joy-Lance Mickels sellaron la goleada. El Sabah, el bebé de nueve años, se convirtió en el segundo equipo azerbaiyano en alcanzar la fase principal de la Champions.
Tres partidos, tres cuentos de hadas. Bodø/Glimt regresa como un veterano curtido; Sabah se sienta en la mesa de los grandes con la frescura de un recién nacido; y LASK demuestra que nunca es tarde para la épica. El sorteo de Mónaco, que se celebrará este jueves, repartirá los ocho rivales de cada uno de estos 36 equipos. Pero por una noche, el fútbol ha recordado que los cuentos de hadas existen. Y que, a veces, los protagonistas no son los reyes ni los príncipes. A veces, son los pescadores del Círculo Polar Ártico, los resucitados de Linz y los bebés de Bakú. Los que, contra todo pronóstico, decidieron que por una noche, el balón era suyo.
