Aedas desarrolla un riguroso trabajo musical que bebe de los siglos X, XI, XII, XIII, XIV, XV y XVI. Autor: Cortesía del entrevistado Publicado: 01/10/2026 | 09:29 pm
En la Antigua Grecia, los narradores de historias que viajaban por ciudades y pueblos ganándose la vida con sus canciones y poemas épicos eran nombrados aedos, cuyo significado es cantor. Su plural es Aedas, y como tal, en pleno siglo XXI, se nombres los jóvenes que integran la agrupación de música antigua del mismo nombre en nuestro país.
Dirigida por el percusionista Reinaldo Ponce, Aedas festeja sus tres años de creada en una jornada que comienza este 2 de octubre en la Casa Vitier-García Marruz, en el Centro Histórico de La Habana Vieja, con el concierto Amores de Ultramar. Su fecha de fundación es el 4 de octubre, y hasta el venidero 15 realizarán varias presentaciones, aunque retornarán a su espacio habitual en el Museo de Artes Decorativas en noviembre.
«Desde que yo estudiaba en la Escuela Nacional de Arte y luego de egresar en 2014, siempre estuve vinculado a los talleres de Ars Longa que, como sabemos, es una prestigiosa agrupación de música antigua en Cuba. Siempre me interesó ese tipo de trabajo musical que demanda además mucha investigación.
«Luego, mientras estudiaba en el Instituto Superior de Arte, colaboré con varios grupos como Ensemble Lauda y el Coro Exaudi, donde estuve nueve años aprendiendo con la maestra María Felicia Pérez y también en Ars Longa, a la que me integré como cantante y percusionista en varios conciertos durante los festivales de música antigua Esteban Sala.
«Fue un camino que se fue creando hasta el 2023, cuando nos reunimos varios intérpretes con inquietudes de formar una nueva agrupación que perteneciera al movimiento de música antigua, y así surgió Aedas, inspirado en los poetas griegos como Homero, que se acompañaban con instrumentos musicales.
«Realmente traemos a este contexto actual la imagen poética del pasado, para conectarla con el público a través de la poesía y la música de los siglos pasados», comentó Ponce.
—¿Cuál fue el primer reto: los instrumentos, el repertorio?
—Sinceramente, luego de decidir emprender este proyecto, lo imprescindible era contar con instrumentos de esa época y trabajar con técnicas de interpretación histórica. Contamos con la ayuda de amigos como el Proyecto Guayabo, luthieres cubanos que tenían confeccionados ya algunos instrumentos medievales y nos los dieron en calidad de préstamo para comenzar.
«Mi madre, la gran mecenas de Aedas que también asume la confección de nuestros vestuarios, se encargó de conseguir por Internet unas flautas tipo recorder y barroca, instrumentos similares a los de esa época, y así iniciamos el sendero que elegimos, a la par del trabajo trabajo vocal.
«Mis instrumentos de percusión también distinguen a la agrupación, pues ya yo a título individual me había ocupado de atesorarlos. Tenemos, por ejemplo, un Ravel, que es un modelo de viola medieval que todavía sobrevive en las zonas montañosas de España, donado por uno de los más renombrados luthieres actuales en la construcción de instrumentos con técnicas históricas, Alberto Redondo.
«Investigamos el origen de los instrumentos, sus materiales nobles porque son de maderas muy blandas que se perdieron en el tiempo y solo quedaron indicios en manuscritos iluminados, es decir, con ilustraciones del instrumento o esculturas.
«La mayor parte de los datos de medidas los tenemos a partir de la proporción humana con la proporción del instrumento, a partir de esculturas, ilustraciones, imágenes en libros, como el libro de Las Cantigas del Rey Alfonso X, uno de los manuscritos iluminados donde más iconografías de instrumentos musicales aparecen. Son 400 piezas y cada pieza trae un ícono, es decir, un pequeño cuadrado, una miniatura, que generalmente trae de dos a tres instrumentos.
«Es una riqueza tremenda que ninguno de esos instrumentos llegó a la actualidad en su forma física, pero se plasmó en ese códice. Entonces tenemos la hipótesis de que la música que se interpretó en esa pieza era con ese instrumento o que los instrumentos eran parte de una colección mucho más amplia que tenía ahí el Rey Alfonso X en Toledo alrededor de 1250. Mucha historia.
«Me aventuré también a confeccionar con mis propias manos una flauta medieval que estrenamos durante la Semana de la Cultura Polaca en Cuba. Fue un gran desafío porque me atreví a hacerlo en maderas duras cubanas, específicamente en ácana, y quedé muy satisfecho. Probablemente continúe trabajando en esa línea.
«Debemos investigar mucho a través de estudios de musicólogos, antropólogos y arqueólogos, que descifran de pergaminos y códices que están en bibliotecas y colecciones privadas mayoritariamente en Europa y que nos van dando elementos para definir nuestra línea».
En el concierto Amores de Ultramar regalarán al público música sefardí, música ancestral que se ha conservado en la voz de las madres y las abuelas de todo el Mediterráneo, algunas de las cuales han llegado a Cuba porque según comenta Ponce, muchos sefardíes vinieron a América.
«La música sefardí no es música medieval, pero la incluimos en nuestros repertorios, en los que las conectamos a ambas e incluso un poco de música cubana, porque se trata de un gran viaje a través de la música el que proponemos en cada presentación».
Acompañado por cuatro muchachas, Ponce desarrolla un riguroso trabajo musical que bebe de los siglos X, XI, XII, XIII, XIV, XV y XVI.
«Me acompañan Eizabeth Santana, graduada de canto coral del Instituto Superior de Arte; la cantante soprano Karen Quintanó, también egresada de la Universidad de las Artes y que ejecuta algunos de nuestros instrumentos, como la flauta medieval; Ana Laura Pérez Torres, graduada de tres cubano del Conservatorio Guillermo Tomás de Guanabacoa y que con nosotros toca el arpa y también la guitarra y Doralis Velázquez, graduada de violín en la misma institución que Ana Laura, y que toca la viola medieval, siendo una de las pocas mujeres violistas que se dedican a la ejecución, la técnica y la investigación de este instrumento en Latinoamérica».
Dispuestos a ofrecer siempre un atractivo repertorio de épocas pasadas, Aedas tendrá otro momento especial para su presentación en la Catedral de La Habana para celebrar el 800 aniversario de San Francisco de Asís y el aniversario 507 de la fundación de La Habana el día 12 de noviembre a las 3 de la tarde, en la propia Catedral. Y luego, en nuestro espacio maravilloso en el Museo de Artes Decorativas, donde encontramos una acústica ideal para nuestra propuesta, ofreceremos un programa dedicado a los Ensembles de Viento, desde la Edad Media hasta la Contemporaneidad, con invitados especiales».
