El viaje de Fala, de Jacqueline Jardines, es un disco que acompaña un libro y que resultó nominado en este Cubadisco 2026. Autor: Cortesía de la entrevistada Publicado: 26/05/2026 | 10:10 pm
Jacqueline Jardines es una virtuosa en el violonchelo, pero confiesa que antes, mucho antes de elegir ese instrumento para transitar por la música, se siente maestra. Inspirada en los grandes pedagogos que tuvo en su formación, en sus padres y en su pasión por transmitir conocimientos para contribuir al mejoramiento humano, concibió El viaje de Fala, un disco que acompaña un libro y que resultó nominado en este Cubadisco 2026.


Asegura que no tiene grandes pretensiones con este proyecto, «porque Cuba es uno de los países con mayor cantidad de pedagogos en el mundo. He viajado mucho y lo he hecho defendiendo la música cubana, y he constatado el elevado nivel artístico y musical que tenemos los cubanos.
«Más bien, considero que el disco podría iniciar o más bien continuar un camino en el que se defiende la cubanía y la idea de que todo lo que perdura es clásico. No solo Bach o Beethoven lo son y por eso abogo por defender nuestras raíces. El álbum es un granito más de arena para preservar nuestra identidad, para trabajar con los más pequeños a favor de nuestra cultura».
El viaje de Fala es, entonces, una producción muy especial porque marca un punto decisivo en su carrera ya que ha asumido el rol de pedagoga y no solo como intérprete solista. «Mi idea inicial era ilustrar un libro de cuentos, acompañado de un método pedagógico. Narra la historia de Rafaela, que sale de las montañas de la Sierra Maestra, y en ese viaje musical conoce a personajes, notas, escalas, arpegios, y se crea un universo musical inmenso.
«Con esta travesía inicio a niños, maestros y familia en general en el mundo de la música de una manera lúdica. Es el momento en el que dejé ir el sueño de ser la gran chellista que se presenta como solista en grandes escenarios para ejercer como maestra y transmitir los conocimientos que poseo, de una manera amena.
«Por eso, en mi carrera este disco es un punto importante. Respondí al llamado de la pedagogía por encima de mi desempeño como músico, más que todo. Me hizo comprender mi naturaleza. El chelo es toda mi vida, pero antes, soy maestra, y El viaje de Fala es el momento cumbre para mostrarme tal cual soy», detalló.
Recibe Jacqueline Jardines la grata sorpresa de encontrarse entre los nominados a Cubadisco en esta edición, lo que sucedió también con Preludio, el álbum que le antecede a El viaje de Fala, cuyas canciones las escribió junto al compositor cubano Rony Cintra y junto a dos niñas, Daniela y Dalila Cepera Medina, para música ya existente.
«Preludio es un álbum más que todo para escuchar. Nació para ilustrar el método pedagógico La corchea con Puntillo. Quiero compartirlo con todas las escuelas musicales del mundo. Con Preludio comenzó este proyecto, también bajo el sello Colibrí.
«El viaje de Fala continuará como lo hubiese querido Bach. Es que tengo la idea de construir una especie de Suite, porque no puedo ignorar mi lado como violonchelista. Me inspiraré en Bach y poco a poco tendré la Suite de mi vida musical. Es un gran sueño».
Entre los valores agregados al disco-libro El viaje de Fala se encuentra el de contar con el artista santiaguero Israel Tamayo Zamora —coterráneo de Jacqueline Jardines—, quien asumió los diseños junto con Alain Cuba, joven poseedor de un extraordinario talento. El proyecto consta de sus obras relacionadas con la música y obras originales que ilustran de una manera magistral el mensaje que quiso transmitir.
«No hubiese salido a la luz El viaje de Fala sin la participación de la Editorial Oriente. Gracias infinitas a Roberto Carlos Fournier, quien hizo un trabajo de edición exquisito. Tuve la suerte, además, de contar para la edición y corrección con Natividad Alfaro Peña, Premio Nacional de Edición, y de haber grabado la parte musical en Estudios Siboney de la Egrem. Fue una oportunidad única, con el técnico Edgar Leyva, y todos los que apoyaron el proceso. Fue una grabación intensa, no exenta de obstáculos como los que vive Cuba a diario», apunta.
El viaje de Fala es mucho más que un libro de música. Desde sus raíces en Santiago de Cuba y su diálogo con las tradiciones del Caribe, construye una obra donde aprender y sentir van de la mano. Como dice su autora «este libro invita a descubrir el universo musical a través de la imaginación, la memoria y el juego, acompañado de recursos interactivos que permiten continuar el aprendizaje más allá de la página. Lo concebí de esta manera porque, además de rendir homenaje a los músicos cubanos ilustres y a la música cubana en sí misma, homenajeo a alguien muy especial para mí y para todos los nacidos entre los años 60 y 85.
«Reconocerán en mi obra la inspiración que tuve de la gran maestra Cuca Rivero, responsable del programa radial La maestra invisible, con el que recibimos una educación musical magnífica. Antes el disco se llamaba La maestra invisible, por ese tributo a ella. Realmente, quería que Fala les contara esta historia a los niños a través de la radio. Me marcó mucho lo que Cuca hizo y quería acercarme a eso», apuntó.
En franco y emotivo agradecimiento a Cuba, Jacqueline Jardines agrega que también es un homenaje a todas las personas que incidieron en su formación. «Fala es Cuba, es la Sierra Maestra, es el Pico Turquino, es el pueblo cubano que no se rinde, que vive con sus penas y glorias, que supera sus dudas y miedos por sus sueños… Quise humildemente gritar desde mis entrañas a través de Fala lo que siento por mi país y por la gente que vive en mi país».




Fotos: Cortesía de la entrevistada
