Gala en homenaje a Raúl Castro y al Ministerio del Interior Autor: Estudios Revolución Publicado: 05/06/2026 | 10:03 pm
Raúl, desde su talla de héroe, modesto hasta en su nombre, es un símbolo intocable de la Revolución; es, junto a Fidel, impulso y sostén de una obra colosal, esencia misma de un país que lo admira y respeta, lo quiere y lo defiende, como se defienden las cosas sagradas: un padre, un abuelo, la dignidad, la Patria.
Por eso este viernes, en una gala hermosísima en el teatro Karl Marx, Cuba celebró el 95 cumpleaños del General de Ejército, líder al frente de la Revolución Cubana, con la dicha de tenerlo encabezando la jornada, junto al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
La celebración fue también un homenaje, en su aniversario 65, a los hombres y mujeres del Ministerio del Interior (Minint), institución fundada el 6 de junio de 1961, que ha sido garante de la soberanía, la tranquilidad ciudadana y la seguridad del Estado, y ha protegido durante seis décadas y media los sueños y conquistas del pueblo cubano.
Allí estaba, de manera especial, el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura, acompañado, además, por integrantes del Buró Político, del Secretariado del Comité Central, otros dirigentes del Partido, del Estado y del Gobierno, representantes de las organizaciones políticas, de masas y sociales, y los jefes principales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Foto: Estudios Revolución
Junto a ellos, como expresión de la firmeza de los cubanos, estaban presentes familiares de los 32 valientes compañeros caídos en desigual combate en Venezuela, durante el ataque del gobierno de los Estados Unidos.
Para celebrar la vida íntegra del General de Ejército y la entrega sin límites de los combatientes del Minint, también se dieron cita, en representación del pueblo cubano, trabajadores civiles de las instituciones armadas, personalidades de la cultura, el deporte, la ciencia, la salud, académicos, juristas, diplomáticos, campesinos, cederistas, federadas y jóvenes de diversos sectores.
En nombre del General de Ejército, el miembro del Buró Político y ministro del Interior, General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, dio lectura a un mensaje de felicitación a los integrantes de las filas del Minint, quienes «han demostrado, en todo momento, lealtad inquebrantable a la Patria y han enfrentado con valentía, dignidad y elevado sentido del deber» los desafíos impuestos y las constantes amenazas.
En el momento histórico actual, aseguró en su carta el General de Ejército, «corresponde seguir trabajando con orden, control y responsabilidad, así como fortalecer el vínculo con el pueblo y actuar con la firmeza y sensibilidad necesarias». A todos, los exhortó a «continuar defendiendo, con honor y compromiso, la obra de la Revolución y el futuro del país».
Las palabras centrales, a cargo del Presidente Díaz-Canel, describieron al Raúl que todos conocemos y rindieron tributo al joven del Moncada y del yate Granma, al audaz guerrillero, Comandante del Segundo Frente, fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior; al estadista, al líder, defensor de la paz de América Latina y del mundo; al ser humano sensible y justo, entregado por entero a su pueblo.
Las «canallescas calumnias y las insensatas e ilegales acciones» contra el General de Ejército, dijo Díaz-Canel, solo nos han unido más, porque Raúl es Raúl y, al igual que Fidel, es insustituible.
Al decir del mandatario, «tiene ganado en el corazón de esta nación un lugar muy especial por su trayectoria ejemplar, por la coherencia de sus ideas y sus batallas y porque él también es un pilar de este bastión de dignidad y justicia que sigue siendo Cuba, enfrentada hoy al más voraz y despiadado de los imperios, sin plegar las banderas, sin abdicar de nuestros sueños, sin rendirnos».
Y una vez más, aseguró: «Raúl es Cuba. Y Cuba no se toca. No mientras quede una cubana o un cubano dignos con vida para poner escudo donde el enemigo pretenda poner la bala».
Díaz-Canel también agradeció, a pedido del General de Ejército, las incontables muestras de cariño y respeto recibidas por estos días, tanto de nuestro pueblo como de los amigos del mundo que han alzado su voz contra las amenazas imperiales.
Ningún odio, afirmó el Presidente, ninguna mentira, podrá jamás contra su fuerza moral y el alto valor simbólico de la obra revolucionaria que ha liderado con firmeza ejemplar.
Sobre el Ministerio del Interior, reconoció que todas las generaciones se han distinguido por la lealtad y valentía, sin flaquear ni un instante ante las circunstancias más duras, ni los planes más arteros.
Mencionó, en primer lugar, al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro y jefe fundador del Minint, y repasó las páginas gloriosas escritas por sus combatientes, algunas desde el más absoluto y humilde anonimato, como centinelas incansables de la Patria.
Sobre las horas cruciales que vive el país, amenazado como nunca antes por el imperialismo, Díaz-Canel ratificó que Cuba no se rinde. Cuba insiste y resiste. Cuba quiere la paz. Cuba no provoca, no agrade, ni desafía. «Ahora bien, ¡Si la patria es atacada, responderemos en legítima defensa! Y si intentan entrar, que no quepan dudas: ¡Habrá combate decidido y firme!».

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En la gala, el miembro del Buró Político y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, hizo entrega al Ministerio del Interior de la Réplica del Machete del Mayor General Antonio Maceo Grajales, como merecido reconocimiento a la entereza y consagración de cada uno de sus integrantes.
Raúl, abuelo de todos los niños cubanos
La celebración del 95 cumpleaños de Raúl concluyó con una obra verdaderamente hermosa de la compañía de teatro infantil La Colmenita, porque no hay homenaje más sincero que el de los niños, esos que saben querer y son, como dijo Martí, la esperanza del mundo.
En el escenario no se habló de Raúl, del líder de la Revolución Cubana, o al menos no en esos términos, se habló del «abuelo», amoroso y sensible, porque así es como lo ven los más pequeños.
El amor profundo entre «abuelo y abuela», que no eran otros que el General de Ejército y Vilma, fue el hilo conductor de la historia, porque si de algo entendemos los cubanos es de amor, por más duros que sean los tiempos, y porque son esos sentimientos los que impulsan a los revolucionarios, los que cimentaron y sostienen la Revolución.
Tocando la esencia de todas las cosas, los colmeneros rindieron homenaje a los 32 valientes caídos en Caracas, a los hombres y mujeres del Minint, presentes en cada tarea; hablaron, con ese lenguaje puro de los niños, sobre el horror de la guerra, sobre la paz que queremos, sobre el mundo mejor que merecen los infantes, sin tener que desear que las luces en el cielo sean estrellas fugaces y no bombas.
Entre anécdotas, décimas y canciones, pasó ante los ojos de todos la vida de un héroe, intachable y extraordinario, contada desde las aristas más humanas, la del hombre enamorado y del hermano leal, el más fidelista de todos los cubanos.
A la obra de La Colmenita también se sumaron otros héroes: Gerardo Hernández, para decir que la estrella que lleva en su pecho, y que lo acredita como tal, es la de Raúl, que un día se la regaló; y Mijaín López, quien le dedicó su legado y volvió a besar sus zapatillas, con las cuales «luchó Cuba entera». Después bajó del escenario y abrazó a Raúl, como abrazan los hijos a los padres y los nietos a los abuelos, aunque se trate de dos gigantes.

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Con el acompañamiento de Frank Fernández, se escuchó la voz de Vilma cantando El mambí, y fue sublime. Y no faltó Cuba, que linda es Cuba, que tiene, como allí dijeron, «un Fidel, junto a Raúl, en la montaña».
«Abuelo», como insistieron los pequeños artistas, que es bandera y entraña, le hace mucha falta a nuestra Patria. Y, para privilegio de todos, sigue con el pie en el estribo.
