Raúl Castro Autor: Archivo de JR Publicado: 01/06/2026 | 11:15 am
¿Qué hay detrás de la acusación contra Raúl? Desde el pasado 20 de mayo, la pregunta se la hacen muchas personas de los más diversos signos políticos, en particular, los analistas, junto con otra más: ¿qué pudiera pasar ahora con Cuba?
Para un grupo, el hecho de acusar, de manera fraudulenta, a Raúl, por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, constituye la señal de que Estados Unidos se encamina al enfrentamiento militar contra nuestro país. Bajo esa óptica, el ruido de las armas es inminente.
¿Cuándo y cómo sería? Es otra interrogante dentro de las tantas que hoy aparecen en torno a la figura del Líder de la Revolución Cubana. Bajo ese enfoque es muy probable que las preguntas seguirían sin tener final. ¿Qué opciones militares tiene la Mayor de las Antillas? ¿Cuáles serían las variantes de Estados Unidos para tomar por sorpresa a los cubanos? o ¿cuáles serían los escenarios posibles de ese conflicto?
En la búsqueda de esas respuestas, y más en medio de la guerra comunicacional que está en marcha desde hace bastante tiempo, lo más seguro es que los expertos —y con ellos su auditorio— corran el peligro de terminar en el mismo punto de inicio. O sea, en el más grande de los desconocimientos por los niveles de desinformación y manipulación de datos.
Otra posición reconoce la gravedad del hecho; pero analiza la acusación bajo la idea de que, lo que en verdad hay detrás del emplazamiento, es un mecanismo de presión para forzar los contactos entre Cuba y Estados Unidos, y, con ello, lograr una especie de ahogo que obligue al Gobierno revolucionario a aceptar posiciones que favorezcan, sobremanera, los intereses de la actual Administración norteamericana.
Sobre esa tesis, se debe reconocer que ella tiene un fundamento muy grande en la tradición política de Estados Unidos. No es la primera vez que una situación similar ocurre y se pudieran citar muchos ejemplos; pero vale recordar un episodio muy puntual: la guerra de Vietnam.
En distintos momentos de ese conflicto, tanto en el Gobierno de Lyndon B. Johnson como el de Richard Nixon, Washington desarrolló negociaciones secretas con Vietnam del Norte.
Los encuentros en las sombras se combinaron con fuertes campañas de bombardeos para obligar a los vietnamitas a aceptar las posiciones estadounidenses. Eran las bombas las que se veían y el protagonismo mediático las tenían ellas, no los negociadores, que era donde estaba el juego principal y donde se decidía la marcha de los acontecimientos.
El detalle aquí fue que Vietnam se mantuvo firme, no cedió al chantaje militar y, sobre todo, en la última de esas negociaciones, ya con Nixon, los norteamericanos tuvieron que ponderar y hasta aceptar las posiciones de la contraparte.
Ahora bien, ya sea una u otra posición o una combinación de ambas, lo cierto es que la acusación contra Raúl incide sobre un clima de tensiones, el cual no es descartable que se agudice aún más y donde un hecho, por mínimo que sea, pueda derivar en un escenario de alta conflictividad o irse de control, a contrapelo de algunas de las tendencias alrededor del presidente Donald Trump.
Sin apartar nunca la amenaza real y otras variables en un asunto tan complejo, valdría la pena en este punto voltear el prisma y examinar la situación del que aparenta mayor poderío. ¿Qué perdería la actual Administración y los grupos de poder que la sustentan en un conflicto con nuestro país? ¿Hasta qué punto estarían dispuestos a asumir los costos?
Esa fueron las lecturas que los independentistas cubanos supieron hacerse entre 1901 y 1902, y que obligó a Estados Unidos a desechar la variante de la anexión y aceptar la proclamación de Cuba como Estado. Esa es también la otra enseñanza detrás de la acusación contra Raúl, quizá, la que determinados analistas no quieran o no puedan ver. Y es que la dignidad, la firmeza y la inteligencia de un pueblo, al final, siempre pueden más que las prepotencias de un imperio.
