En el pensamiento de Fidel tienen las nuevas generaciones una fuente de indiscutibles valores. Autor: Tomado de Jit Publicado: 09/04/2026 | 08:37 pm
Teniendo en cuenta los múltiples desafíos que afronta la nación en la actualidad, se desarrolló este jueves la conferencia magistral «Fidel y la cultura», a cargo de Elier Ramírez Cañedo, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, como parte de la clausura del seminario internacional La lucha por la hegemonía revolucionaria. Aportes de Fidel Castro Ruz en el terreno cultural, convocado por el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello (ICIC).
Desde una visión integral y alejada de enfoques reduccionistas, el destacado intelectual subrayó que, en los inicios de la lucha el Líder histórico de la Revolución Cubana comprendió la necesidad de transformar no solo las estructuras económicas y sociales, sino también el sentido común de la población para erradicar las huellas del colonialismo cultural, según reseñó la Agencia Cubana de Noticias.
Ramírez Cañedo recordó hitos fundacionales como el discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado el 30 de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional de Cuba, en un contexto de fuerte confrontación interna y externa, donde el joven estadista dejó clara la esencia del pensamiento cultural revolucionario.
El Vicejefe del Departamento Ideológico se refirió, además, a intervenciones clave de Fidel, como la del 28 de enero de 1988, en la que afirmó que el nivel de vida no solo se mide en bienes materiales, sino también en bienes espirituales, y alertó sobre el peligro del mercantilismo en la cultura.
Asimismo, abordó el contexto del Período Especial, cuando en 1993 Fidel insistió en la necesidad de salvar como primera prioridad la cultura y la obra de los intelectuales, y planteó cómo la cultura podía contribuir a fortalecer la economía y la vida espiritual del país.
En 1998, ya en plena resistencia contra la globalización neoliberal, Fidel convocó a artistas e intelectuales a ubicarse en la primera línea de combate cultural, algo que derivó en la llamada Batalla de Ideas.
Entre los logros de esa batalla, Ramírez Cañedo mencionó la revitalización del tejido institucional cultural, la formación masiva de instructores de arte, la creación de nuevos museos y el fortalecimiento de la enseñanza artística, todo ello desde una concepción emancipadora y anticolonial.
Destacó, asimismo, la vigencia del pensamiento de Fidel en temas sensibles como el racismo, la desigualdad y la discriminación cultural, y llamó a no caer en ilusiones simplistas, sino a crear escuela y profundizar en estas problemáticas desde la acción cultural cotidiana.
Tras la intervención, se generó un nutrido debate entre los participantes, en el que sobresalió la actualidad del pensamiento de Fidel ante los desafíos culturales del presente y el futuro, y bajo la visión manifestada tantas veces por él de que la cultura era «el escudo y la espada de la nación».
Varios asistentes señalaron que, aunque los discursos de Fidel siguen siendo una referencia insoslayable, no deben ser petrificados, sino interpretados a la luz de las nuevas realidades.
