Paula, Jorge y Heydy protagonizaron un espacio humorístico, Punto G, que quedó en la memoria de muchos cubanos. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 07/08/2026 | 04:35 pm
No sé si algún día vuelva a formar parte del colectivo de realización de algún audiovisual humorístico. No obstante, y con inmensa satisfacción, puedo decir que he disfrutado de todos los proyectos de este tipo en que he participado, y de cada uno guardo muchos buenos recuerdos; sin embargo, ha sido, y será, el espacio Punto G, realizado a principios de este siglo por la Televisión Cubana, el que más me ha marcado.
No sé decir cuál es la razón; quizá, por ser el primer proyecto en que participé luego de graduarme, porque se convirtió en mi gran escuela, mi mayor reto, el que más tiempo estuvo al aire… No lo sabía a ciencia cierta hasta hace unos días en que una lamentable noticia llamó a mi puerta.
El triste adiós de la inmensa actriz Paula Alí me llevó de golpe a todos esos años en que la doctora Rosa Matriz, Beto e Hidroelia se adueñaron de todo mi tiempo, y mi vida profesional. Paula Alí, Jorge Alí y Heydy González, junto a un inmenso colectivo de especialistas y actores, marcaron pauta en el humor cubano y dejaron una inolvidable huella.
Entre tanta gente linda y profesional que conocí en ese programa, tuve la dicha de compartir set, aprecio y amistad con Paula Alí. Es difícil encontrar una persona tan entusiasta, profesional, divertida, sincera y despistada como Paula. Repito que conocí mucha gente buena, pero Paula se llevó el Oscar de mi aprecio y admiración. Sentimientos mutuos porque muchas veces hablamos y compartimos opiniones, consejos, anécdotas, chistes… ¡qué tremenda genialidad para el humor la de Paula! Alguna que otra vez me confesó que disfrutaba mucho ese género, aunque como todo sabemos era buena en todo lo que se proponía como actriz… pero es que el humor le quedaba a la medida.
Esa forma de asumir el humor, en los tantos personajes que interpretó de ese corte, era como su modo de vida. Las tantas historias que nos contaba en los ensayos, las grabaciones, las tertulias, en dondequiera que te la encontraras, eran parte de su día a día, matizado por esa forma de decir, natural y desenfadada. Siempre había un cuento simpático, como aquel que siempre recuerdo de cuando estaba aprendiendo a manejar y el instructor le indicaba que las manos en el timón iban en la parte superior y le dijo: «¡Manos arriba!», y ella soltó el timón y levantó las manos como si estuviera en pleno oeste.
Paula fue y será, por siempre, el vivo ejemplo de que el sentido del humor forma parte de la personalidad e instrucción de cada cual, y si, además, eres una excelente profesional, como siempre lo fue, todos te admirarán y querrán tenerte en su equipo.
Y así sucedió. Años después de amistad y de compartir aquella experiencia que fuera Punto G, quería volver a trabajar con esta excelente actriz y persona. Tuve esa oportunidad. Sin pensarlo dos veces, Paula accedió a estar con nosotros en Floro La Serie. Ella conocía la saga, porque además disfrutaba del dedeté, donde nació Floro, y me lo hacía saber en nuestros esporádicos encuentros. Me dijo, además, que le encantaba trabajar con los humoristas.

Sin pensarlo dos veces, Paula accedió a estar con nosotros en Floro La Serie. Ella conocía la saga, porque además disfrutaba del dedeté, donde nació Floro. Foto: Cartel promocional de la serie
No tuvimos tiempo para ensayar y tal como acordamos llegó a la grabación con la letra atrapada, toda la intención del personaje y con un agregado que me consultó: Jape, como esta señora es tan comelona, se me ocurrió que aquí donde le dice a la hija y el yerno que no sigan soñando, podría decir: «¡No sigan soñando!... Bueno, en fin, ya lo dijo Calderón de la Barca, la vida es un sueño… y hablando de Calderón, ¿no sobró nada ahí de la comida?». Solo sonreí y le dije: ¡Paula, eso es genial!
No quiero extenderme más. Realmente estaría contando miles anécdotas de nuestra querida Paula Alí. Este texto son solo algunos apuntes que vienen a mi memoria como muestra de que jamás la olvidaremos.
