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El aliento no es solo el mar

Justo cuando este viernes se inauguran los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, revisitamos los vínculos entre Cuba y República Dominicana, los cuales son tan antiguos y profundos, que llegan a sorprender por ser insospechados

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

 

SANTO DOMINGO, República Dominicana.— ¿Quién no ha escuchado el nombre de Johnny Ventura? ¿Quién no se sintió embrujado por la forma de cantar de ese hombre, que marcó una época? ¿Quién no se acuerda de las Chicas del Can, esas mujeres que derribaron estereotipos del machismo y dijeron que sí, que las féminas en la música no son solo belleza?

¿Quién no conoce a Juan Luis Guerra, ese cantante que puso a enamorar a millones y pidió que lloviera café en el campo? ¿Y a Sammy Sosa, que bateó 609 jonrones en su carrera? ¿O Pedro Martínez, el hombre excelencia, el pícher que acumuló 219 victorias y 3 117 ponches en las Grandes Ligas?

Hacer un listado de lo que República Dominicana le ha dado al mundo es grande. No es solo merengue, que ya es bastante. No es solo deportes, que impresiona. Es, además, un vínculo que pasa por sentimientos, figuras, hechos ocasionales que desbordan la historia. Y, en esa relación, bañada por el Caribe, se encuentra el lazo especial con Cuba. Un lazo profundo y, a veces, insospechado.

Enriquillo

La novela Enriquillo se considera una de las obras cumbres de la literatura dominicana. Su autor, Manuel de Jesús Galván (1834-1910), la publicó por entregas entre 1879 y 1882. Ambientada en el siglo XVI, en sus páginas el autor aborda la rebelión de Enriquillo, un príncipe taíno educado por los españoles.

Las pasiones, los conflictos y las complejidades de la época se deslizan por sus páginas, donde se reiteran las menciones a Cuba. También los lectores encuentran figuras cercanas a la historia de la Mayor de las Antillas; entre ellas el conquistador Diego Velázquez y el padre Bartolomé de las Casas.

El relato apasionó a José Martí, quien, en medio del entusiasmo, le escribió a Manuel de Jesús Galván una carta donde reconocía que llevaba el volumen siempre consigo y que se lo mostraba a toda persona con quien se encontraba.

«Pienso publicar los méritos del libro; pero no aguardo a esto para decir a Ud. cuánto gozo he tenido con su lectura. Leyenda histórica no es eso, sino novísima y encantadora manera de escribir nuestra historia americana», escribió el Apóstol en una carta fechada en Nueva York, el 19 de diciembre de 1884.

El lazo de los libertadores

Por derecho propio, el Generalísimo Máximo Gómez Báez es la figura que estremece el pecho de los cubanos cuando se menciona a República Dominicana. Nacido en la localidad de Baní, el 19 de noviembre de 1936, el Viejo, como le llegaron a decir los cubanos en muestra de cariño, jugó un papel decisivo en la independencia de Cuba. Con razón, Eusebio Leal lo llamó el último de los grandes libertadores de América.

Pero no solo Gómez ilustra ese lazo. El Doctor René González Barrios ha probado la presencia de numerosos dominicanos en las gestas por la independencia cubana. En una entrevista concedida a nuestro diario, Barrios resaltó, entre otros, al general Modesto Díaz y a los hermanos Luis, Francisco y Félix Marcano.

«Al día siguiente del alzamiento del 10 de octubre de 1868 —precisó el investigador— a Carlos Manuel de Céspedes lo derrotan en Yara. ¿Quién vino en su ayuda? Luis Marcano, con un refuerzo de conspiradores dominicanos y cubanos. Es el grupo que levanta la causa del desastre. Son dominicanos los que salvan el alzamiento de Céspedes».

La sangre y el ímpetu 

Julio Antonio Mella es una de las personalidades cimeras de la historia de Cuba. Sin embargo, en ocasiones se soslaya que el joven revolucionario guardaba un vínculo relevante con República Dominicana. No era solo que su padre, Nicanor Mella Brea, fuera un sastre dominicano que en su época dictaba la moda en La Habana.

Julio Antonio Mella es nieto del general Ramón Matías Mella y Castillo, prócer de la independencia dominicana. Foto: Archivo de JR

Era, también, que su abuelo fue el general Ramón Matías Mella y Castillo, prócer de la independencia dominicana, junto con Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez. En las conversaciones en el hogar paterno, el nombre del abuelo se mencionaba. Allí se hablaba de su ímpetu y convicciones. De ese hombre, el joven Julio Antonio tomó ejemplo para convertirse en una figura capaz de marcar a generaciones de cubanos.

El aliento desde el caimán

Fue en Montecristi, República Dominicana, donde Máximo Gómez y José Martí firmaron el manifiesto donde se proclamaron los objetivos de la guerra de 1895. Desde Cayo Confites, al norte de Cuba, partió una expedición con numerosos cubanos para luchar contra el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo. En ella viajaba un joven: Fidel Castro Ruz.

Pero fueron cubanos y dominicanos los que protagonizaron una de las gestas más grandes de la nación, el desembarco del 14 de junio de 1959 por las localidades de Constanza, Maimón y Estero Hondo, y que conmovió la conciencia nacional contra la dictadura trujillista. Uno de sus jefes era Delio Gómez Ochoa, comandante del Ejército Rebelde y segundo jefe de la columna No. 1 José Martí, dirigida por Fidel.

El aliento entre ambas naciones ha llegado también desde Cuba y ese aire ha contribuido al deporte dominicano. En distintos momentos, más de 40 técnicos de la Mayor de las Antillas han prestado colaboración por convenios de trabajo.

Otros se han afincado en el país y han ayudado a cubrir de gloria a Dominicana. Es el caso de los cubanos Armando Hernández y Yaseen Pérez, quienes son los entrenadores de tres de los grandes atletas dominicanos en estos momentos.

Hernández guio a los boxeadores Cristian Javier Pinales y Yunior Alcántara, medallistas de los Juegos Olímpicos de París 2024. Pérez, por su parte, entrenó nada más y nada menos que a Marileidy Paulino, la monarca indiscutible de los 400 metros lisos en la última cita olímpica y con un récord de 48.17 segundos, lo que la convierte en toda una gloria del país al ser la primera mujer en alcanzar esa altura.

 

 

Marileidy Paulino, monarca de los Juegos Olímpicos París 2024, es una atleta dominicana, entrenada por el técnico cubano Yaseen Pérez. Foto: World Athletics

 

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