Fidel junto a los emigrados cubanos Fernando Margolles y José Cabrera, Ciudad México, 26 de julio de 1955. Autor: Archivo de JR Publicado: 06/07/2026 | 08:11 pm
El 7 de julio de 1955, el joven abogado Fidel Castro Ruz partió hacia México después de cumplir condena junto a los sobrevivientes de los ataques a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. En el aeropuerto lo despidieron familiares y compañeros de lucha, mientras Jesús Montané y otros moncadistas distribuían en la prensa las declaraciones redactadas por el líder del Movimiento 26 de Julio.
En su manifiesto de despedida, Fidel explicó que se marchaba porque le habían cerrado las puertas para la lucha cívica. Tras seis semanas en libertad, el joven aseguró estar convencido de que la dictadura batistiana pretendía mantenerse 20 años en el poder bajo distintas formas, gobernando sobre el terror y el crimen. «Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendigarlos», expresó.
Durante su estancia en México, Fidel desplegó una intensa labor para unir a los revolucionarios cubanos, tanto los dispersos en el exilio
como los que permanecían en la Isla, con el propósito de preparar el regreso y la liberación definitiva de la Patria.
Ese esfuerzo se materializó el 25 de noviembre de 1956, cuando desde el embarcadero del río Tuxpan, en Veracruz, partió la expedición del yate Granma con 82 combatientes y el Comandante en Jefe al frente, decididos a terminar con la dictadura de Fulgencio Batista. El 2 de diciembre arribaron a la Patria, y comenzó así la liberación definitiva de nuestro Archipiélago.
