Nathaly Martínez Hernández, secretaria del Comité UJC de la UPR, reclama la necesidad de fomentar una preparación ideológica que propicie el debate con argumentos y desmonte las campañas mediáticas que contra nuestro país se tejen. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 04/04/2026 | 12:57 pm
PINAR DEL RÍO.— La continuidad del proceso revolucionario cubano descansa en gran medida en la capacidad de las nuevas generaciones para asumir responsabilidades concretas, mantener la ideología y adaptarse a un contexto nacional e internacional complejo.
A 64 años de creada la UJC y 65 de la OPJM, estos jóvenes reconocen tanto las dificultades actuales marcadas por la situación económica, el impacto de la migración, y los desafíos digitales, como las herramientas con que cuentan a su favor, dígase el legado histórico, el sentido de pertenencia y la convicción de que la soberanía y la dignidad no se negocian.
Los jóvenes vueltabajeros son parte de esa generación que tiene sobre sus hombros el futuro del país. JR dialogó con algunos de ellos para conocer sus desafíos, motivaciones y el papel que desempeñan en la construcción de la realidad cubana actual.
Revolución: un proceso en construcción
Desde las filas de la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca (UPR), la licenciada Nathaly Martínez Hernández, secretaria general del Comité UJC, no se anda con rodeos.
Para ella, la Revolución Cubana no es un hecho del pasado, sino una construcción abierta donde los jóvenes constituyen el relevo natural y la fuerza transformadora. Asegura que Fidel supo reconocer en la juventud su idealismo, su valentía y una disposición al sacrificio sin precedentes.
Nathaly recuerda que los jóvenes han estado en cada momento decisivo: «en el Moncada, en la Campaña de Alfabetización, en las misiones internacionalistas, en la actual batalla por la soberanía tecnológica y en la producción de alimentos». La Revolución sigue siendo joven, afirma, porque confía en las nuevas generaciones, las que se sienten parte activa de una historia que, asegura, «aún se escribe».
Entre los principales desafíos de la UJC, Nathaly menciona la formación ideológica, «pero no una de escritorio, sino la que permita debatir con argumentos y desmontar las campañas mediáticas».
Señala también la necesidad de estar activos en el entorno digital, ese espacio en el que hoy se libra la batalla cultural, y hace alusión a la inaplazable capacidad de conectar con los jóvenes que no militan.
Para esta muchacha no se puede desligar a los jóvenes de las problemáticas que acucian a la sociedad, porque sentencia: «La juventud no es solo futuro: es presente y necesita respuestas hoy».
Saber lo que se quiere
El capitán Iraldo Dávila de Armas, jefe de Grupo de Criptografía del Órgano de Informática, Comunicaciones y Cifras del Minint, en Pinar del Río, coincide en que la juventud siempre ha tenido desafíos, pero que hoy, en tiempos muy difíciles, lo principal es saber lo que se quiere.

Para él, valores como la dignidad, el patriotismo y la vergüenza siguen vigentes, y bajar la guardia porque otros lo hagan, no es el camino.
«Un revolucionario desde su trinchera puede mover una montaña y hacer la diferencia», asiente. A su juicio, el principal desafío es creer en lo que se hace y por qué se hace, y arrastrar a otros a esta causa justa.
Recuerda que Fidel confió en la juventud, y eso, afirma, «es una responsabilidad que los jóvenes revolucionarios de hoy no pueden eludir: seguir fieles a su legado y no claudicar jamás en la defensa de Cuba».
Mirarse en la historia
El primer teniente Adrián Rodríguez Acosta, oficial de la Unidad de Enfrentamiento a los Delitos de la Esfera Económica de la DTI, también del Minint, prefiere mirar hacia atrás para entender el presente.
Para él la afirmación de que la Revolución es siempre joven nace de aquel discurso de José Martí en Nueva York sobre Los pinos nuevos, y que fue promovida después por Fidel. Recorre en su memoria la historia de los años 20 y 30 del siglo pasado; una época en la que resaltan figuras como Rubén Martínez Villena, Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras.
Menciona el asalto al Moncada, una epopeya protagonizada por jóvenes, y está la legendaria impronta de José Antonio Echeverría, cuyo testamento político pedía que su sangre señalara el camino de la libertad.
Adrián no deja de mencionar a los miles de maestros alfabetizadores, a los que se movilizaron para reclamar el regreso de Elián González, a los que partieron a África a luchar contra el ébola. Y recuerda la pandemia de la COVID-19, cuando los más jóvenes pusieron sus vidas en la línea de fuego como trabajadores sociales, médicos, enfermeros...
«Herederos de una tradición de lucha que no acabará jamás», asegura.
Pertenencia y participación
El estudiante de Medicina Guillermo Alejandro Herrera Horta tiene una mirada crítica y constructiva. Insiste en que no se puede desconocer que hoy la juventud está descontenta por la situación económica, provocada fundamentalmente por el recrudecimiento del bloqueo.

A la vez advierte que la migración tiene un impacto no solo en la economía, sino en las propias filas de la organización, la cual debe, según su criterio, fomentar el sentido de pertenencia, en un tiempo en el que las redes sociales e internet se convierten, contradictoriamente, en un espacio de desinformación.
Sin embargo, Guillermo destaca que siempre hay jóvenes decididos, con valores sólidos, que no se confunden y combaten día a día para mejorar la situación.
Considera que la UJC debe encontrar maneras más atractivas de involucrar a los jóvenes en el proceso político y en la toma de decisiones.
«Es un desafío, sentencia, mantener la identidad cultural cubana frente a las influencias externas cada vez más palpables, y lo es también la necesidad de adaptarse a los cambios sociales y económicos promoviendo iniciativas como el emprendimiento, la innovación y el uso de la tecnología».
