Acuse de recibo
Luis Gutiérrez Urdaneta (Avenida Ciudamar 18503, entre 1ra. y 3ra., reparto Ciudamar, San Miguel del Padrón, La Habana, relata todo lo que ha experimentado desde que entregó dos cheques en la Sucursal del Banco Metropolitano de la Virgen del Camino, correspondientes a una pensión de jubilación en divisas que recibe semestralmente y con puntualidad del Gobierno canadiense.
Y ambos cheques, añade, ya fueron cobrados por la institución cubana que realiza el trámite con el banco canadiense correspondiente: Uno a fines de febrero y el otro a principios de abril.
A fines de julio Luis recibió una llamada del Banco Metropolitano para que fuera a cobrar uno de los dos cheques a la Sucursal 300, muy distante de donde él vive. Le queda pendiente el otro cheque entregado.
Pero todavía él no ha recibido el reembolso de los 720 pesos que depositó como garantía por el primer cheque ya cobrado. La Directora de la sucursal le dijo que los iba a reclamar… hace cuatro meses.
«Esto es algo que desde hace dos años tengo que reclamar periódicamente, afirma. Yo deposito mis cheques, según dispone el Banco Central de Cuba en la sucursal de la Virgen del Camino. Soy una persona mayor y es una sucursal que me queda más cerca.
«Últimamente depositan las divisas en la sucursal 300, bien lejana, que además de de ser una molestia debo gastar como mínimo 2 500 pesos en un transporte incómodo, con una hernia inguinal que no ha podido ser operada por la situación actual con las operaciones quirúrgicas. Alguna solución debe existir si el propósito es servir al cliente.
«Tengo que estar periódicamente reclamando el cobro de mi pensión por cheques que un Gobierno extranjero emite puntualmente. Y ni el Banco Central de Cuba ni el Metropolitano se dignan en responder mi correo.
«¿No es esto motivo suficiente para que revalúen de una vez los mecanismos que aplican? Si el Banco Metropolitano no tiene disponibilidad de divisas, por favor, oriéntenme a qué institución debo dirigirme», concluye.
Lo curioso es que esta no es la primera queja de Luis publicada en esta columna sobre el mecanismo para cobrar lo que le pertenece.
SIN AGUA, Y MUY CERCA SE BOTA
Fernando Lastre Padrón, vecino de calle 46, No. 161, entre 19 y José Antonio Echavarría, reparto Ciro Redondo de la ciudad de Bayamo, lleva desde marzo pasado tramitando una queja sobre la situación tan calamitosa del servicio de agua en su barrio, que, según su consideración, nada tiene que ver con los efectos del bloqueo estadounidense ni la crítica situación electroenergética que sufre el país.
El asunto afecta a una comunidad que no recibe el agua donde hay más de 70 viviendas, con enfermos crónicos, encamados y niños. «Es triste ver como en esta calle no llega el agua y en las paralelas y transversales que cierran el cuadrante el agua se bota por gravedad, afirma. Mientras en la 46 no llega el agua en otras aledañas tienen el placer de llenar piscinas inflables».
Refiere que comenzó emitiendo queja a la Dirección municipal de Acueducto el 26 de marzo del presente año, y no hubo respuesta. Entonces lo hizo a Acueducto provincial el 22 de julio, y tampoco ha habido respuesta. Finalmente escribió al Partido provincial el 29 de agosto del año en curso. Tampoco respuesta.
Otros vecinos han acudido a Acueducto, refiere, pero como reza el dicho en el dominó: le han echado agua, o vaselina.
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