Alexis Mc Allister marcó un doblete y fue pieza fundamental para que el Liverpool consumara su remontada contra el Villarreal. Autor: Tomada de ESPN Publicado: 22/10/2026 | 05:58 pm
En Liverpool, la música de los Beatles suena en cada esquina, pero este martes en Anfield el ritmo lo puso el Villarreal. Como aquel Submarino Amarillo que hizo grande el cuarteto, navegó durante media hora por el Mersey como si fuera su casa. Mikautadze, aprovechando un error de Van Dijk, silenció el estadio a los 4 minutos. Y Cardona, a los 29, firmó un golazo tras una jugada de salón que dejó a Alisson sin opciones. El 0-2 era una afrenta para el gigante inglés, pero también un aviso: en Anfield, los partidos no terminan hasta que el árbitro pita.
Pero los Beatles no habrían llegado a la cima sin saber improvisar, y el Liverpool de Iraola encontró su propio riff de salvación. Mac Allister, argentino de alma rockera, cabeceó a la red un córner en el 36 para recortar distancias. Y cuando el descanso asomaba, Araújo apareció en el segundo palo para empatar tras un centro de Ngumoha. El Submarino, que había navegado con viento a favor, empezaba a hacer agua.
La segunda parte fue un vendaval. Wirtz, que había entrado al descanso, se adueñó del mediocampo. Mac Allister firmó su doblete en el 64 y Wirtz selló el 4-2 tres minutos después. El Villarreal, que había soñado con la hazaña, se quedó sin aire. Oluwaseyi marcó el 4-3 en el 86 y dio un último aliento a un equipo que se marchó de Anfield con la miel en los labios y la sensación de haber rozado la gesta.
Al final, el marcador reflejó lo que fue el partido: un tango. Un baile de ida y vuelta, de ritmo frenético, donde el Submarino Amarillo bailó durante media hora al son de los Beatles y luego se quedó sin pareja. El Liverpool sumó su tercera victoria en Champions, nueve puntos de nueve, y demostró que en Anfield, incluso cuando el rival canta primero, la última canción siempre es suya.
El Villarreal se fue con la derrota, pero también con el orgullo de haber hecho temblar a un gigante. En la ciudad de los Beatles, el tango se bailó con el corazón, pero el compás final lo marcó el Liverpool.
