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El león lame sus heridas en Praga

Sumario: Inglaterra venció 2-0 a una República Checa diezmada por la expulsión de Sulc en el minuto 25

Autor:

Ruben Darío García Caballero

 

Hay victorias que no necesitan demasiado confeti para ser vitales. La de Inglaterra en el Fortuna Arena de Praga fue de esas: sin brillo deslumbrante, sin remontada imposible, pero con la contundencia de quien sabe que no puede permitirse otro tropiezo. Después de caer ante España en el estreno de la Nations League, los Tres Leones necesitaban sumar para no complicarse la vida en el Grupo A3. Y lo hicieron, ante una República Checa que se quedó con diez hombres a los 25 minutos y nunca encontró la forma de revertir su destino.

El partido, sin embargo, no empezó como un paseo. La República Checa, consciente de que jugaba en casa y con la obligación de sumar, salió con valentía. Pavel Sulc probó a James Trafford con un disparo potente en los primeros compases, y Morgan Rogers respondió con un remate que se estrelló en el poste derecho del arco checo. Parecía que el duelo sería una pelea de tú a tú, hasta que el VAR entró en escena. En el minuto 25, Sulc llegó tarde a una disputa con Elliot Anderson y le clavó los tacos en la parte alta de la pierna. El árbitro turco Halil Umut Meler, tras ir al monitor, no dudó: roja directa tras revisión, y los locales quedaban con diez hombres.

Con superioridad numérica, Inglaterra debería haber dominado con autoridad, pero el primer tiempo se le hizo cuesta arriba. Harry Kane tuvo un remate que Matej Kovar desvió con seguridad, y los de Tuchel se marcharon al descanso con la sensación de haber desaprovechado una oportunidad de oro. El estratega alemán movió el banquillo en el entretiempo, dio entrada a Eberechi Eze por Lewis-Skelly, y el equipo cambió de ritmo. Apenas dos minutos después de la reanudación, Trent Alexander-Arnold, en su primera titularidad con Inglaterra en casi dos años, robó un balón en la salida checa y puso un centro medido al área. Anthony Gordon, el hombre más incisivo de la noche, se anticipó a su marcador y cabeceó al suelo, a contrapié de Kovar.

El gol fue un bálsamo. Inglaterra empezó a mover el balón con más paciencia y a buscar los espacios que dejaba una República Checa cada vez más replegada. En el minuto 69, Eberechi Eze intentó conectar con Morgan Rogers dentro del área, el balón quedó a la deriva y allí apareció Harry Kane. El capitán, que había tenido una noche discreta hasta entonces, fue más rápido que dos defensores y sacó un zurdazo cruzado que se coló en la red. 0-2 y el partido quedó sentenciado.

Para Tuchel, la victoria tiene un valor que va más allá de los tres puntos. Su Inglaterra había encajado trece goles en los últimos seis partidos y solo había dejado la portería a cero en cuatro de los últimos trece. La solidez defensiva era una asignatura pendiente, y ante la República Checa, con un hombre menos, el equipo firmó una actuación seria, sin sobresaltos. «Habría habido una gran investigación si no ganan este partido jugando contra diez», resumió Paul Robinson en BBC Radio 5 Live.

Inglaterra suma sus primeros puntos y respira. El sábado les espera Croacia en la tercera jornada, un rival que llega de caer goleado ante España y que será una prueba de fuego para medir si esta victoria en Praga es el inicio de una recuperación o solo un paréntesis en la irregularidad de los Tres Leones. Por ahora, Tuchel puede dormir tranquilo. El león ha lamido sus heridas. La pregunta es si volverá a rugir.   

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