Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Fiesta Sinfónica de Holguín: diez años haciendo futuro

El proyecto del maestro Oreste Saavedra de convertir la práctica artística en una herramienta de formación y acercar a los futuros profesionales a la experiencia real de hacer música, goza de buena salud y de seguidores

Autor:

Reynaldo Zaldívar Osorio

Una década después de su nacimiento, la Fiesta Sinfónica volvió a reunir sobre un mismo escenario a estudiantes, jóvenes intérpretes y músicos profesionales en una celebración que confirma la esencia de un proyecto concebido por el maestro Oreste Saavedra: convertir la práctica artística en una herramienta de formación y acercar a los futuros profesionales a la experiencia real de hacer música.

El Gran Concierto por los diez años del proyecto contó con la participación de la Orquesta Sinfónica de Holguín, la Orquesta Sinfónica Juvenil y estudiantes de la Escuela Elemental de Arte Raúl Gómez García. También se sumaron invitados de las instituciones de enseñanza artística de la provincia: la Orquesta Infantil de Guitarras y el Ensemble de Violoncellos, de la Escuela Elemental de Arte; el Quinteto de Clarinetes y el Quinteto de Saxofones, de la Escuela Profesional de Música José María Ochoa; además del Coro de la Escuela de Instructores de Arte.

El programa incluyó piezas como Danzas polovtsianas, Son sencillo, Libertango, Danzón Almendra y Cinema Paradiso, esta última en versión de Oreste Saavedra. Más allá de la belleza del repertorio, el valor principal de la jornada estuvo en la posibilidad de que quienes se forman en las aulas compartieran escenario con artistas profesionales y vivieran una experiencia fundamental para su desarrollo.

La iniciativa tuvo como antecedentes Escucha Creativa y Conciertos para la Familia, propuestas ideadas por Saavedra para revelar al público y a los estudiantes las interioridades del lenguaje musical, pero también a generar espacios donde los jóvenes pudieran participar activamente.

«Queríamos involucrar a los estudiantes, y no solo nosotros exponer estas ideas desde el escenario, sino intentar ver cómo esos estudiantes podían, desde ese conocimiento que les estamos brindando, utilizarlas y hacerlas realidad», señaló Oreste.

La propuesta significó también romper con una dinámica tradicional dentro de la enseñanza musical cubana. Aunque existen orquestas juveniles y espacios de formación en distintas instituciones del país, Fiesta Sinfónica asumió desde Holguín una concepción diferente: un proyecto con permanencia, articulado desde una orquesta profesional, donde los estudiantes participan de manera sistemática en conciertos y procesos creativos junto a músicos experimentados.

Para Saavedra, una de las principales motivaciones fue atender una necesidad dentro de la formación musical: preparar a los jóvenes no solo como solistas, sino también como integrantes de agrupaciones. «El sistema de educación artística cubana está sustentado sobre la formación de los instrumentistas como solistas», explicó. «Pero la realidad es que la mayoría de los estudiantes no hacen una carrera como solistas; la hacen en conjuntos o en orquestas».

El Director considera que Fiesta Sinfónica responde a esa realidad y llena un espacio poco explorado en el ámbito nacional.

Durante estos diez años, Fiesta Sinfónica ha crecido hasta convertirse en un espectáculo donde confluyen distintas manifestaciones artísticas. Poetas, cantantes, bailarines y agrupaciones han acompañado una propuesta que mantiene como centro a los estudiantes.

En esta edición, Saavedra quiso regresar a la génesis del proyecto y reforzar el vínculo con las escuelas de arte, convencido de que la experiencia sobre el escenario constituye una parte esencial de la preparación de los jóvenes en cuestión.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.