La joven Yohanna Santovenia Fernández tiene muy claras las características del sistema electoral cubano. Autor: Pedro Paredes Publicado: 26/10/2026 | 12:49 pm
PINAR DEL RÍO.— Yohanna Santovenia Fernández cuenta entre las cosas que rechaza al burocratismo; por eso ha tratado siempre, desde que se graduó de Derecho en 2018 en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca, de hacer de su labor algo útil y dinámico.
Su vocación, guiada por un profundo sentido de justicia y apego a la legalidad, la impulsó a elegir esta carrera. La Dirección Provincial de Justicia supo de sus primeros avatares como licenciada y, a los seis meses, fue ubicada en la plaza de Especialista Territorial de Derecho.
De esa etapa recuerda que no disfrutó al máximo su ejercicio, pues sus funciones estaban asociadas con revisiones penales y antecedentes. Pasaba mucho tiempo en el llenado de papeles y ese choque con el trabajo cotidiano la decepcionó.
Entonces vino una propuesta que sigue considerando más atractiva: fue captada como colaboradora del Consejo Electoral Provincial (CEP) en calidad de supervisora, y ahí surgió un vínculo que se fortalece con el paso del tiempo.
Realización profesional
Esta joven, oriunda del occidental municipio de Sandino, confiesa que como supervisora del CEP tiene la posibilidad de chequear los procesos, ver cómo se cumplen y estar al tanto de cada uno de sus detalles. Una vez concluido su servicio social, le ofrecieron la posibilidad de una plaza permanente con un salario decoroso, y no dudó en aceptar la propuesta.
Las elecciones son mucho más que ir a votar el día en que se convocan, apunta: «Hay un proceso que lleva varios pasos y ahí cumplen su función los supervisores electorales; en medio de esa dinámica me motivé con la actividad».
Un tema en especial le apasiona: «Me motiva trabajar aquí en el consejo, sobre todo, cuando escucho cuestionamientos que refieren que este sistema no es democrático porque "en otros países se realiza de una forma y aquí en Cuba es de otra".
«Durante la carrera, en determinadas materias te hacían el Derecho comparado y veías el Sistema Electoral Cubano con respecto a otros sistemas electorales; por eso sí se puede afirmar que el nuestro es un sistema democrático».
Su afirmación, asegura, proviene de la propia supervisión que durante estos años ha realizado en el CEP, a la vez que reconoce que la población posee poco dominio y conocimiento de los temas electorales, al punto de desconocer las características que distinguen el proceso eleccionario en el país.
No obstante, reconoce que en su formación apenas se mantiene activa en una rama del Derecho —la electoral—, mientras queda desvinculada en la práctica del Tribunal, de la Fiscalía y de lo que son las leyes en su totalidad.
A su favor tiene la posibilidad real de intercambios que le han permitido conocer cómo funciona el sistema electoral a nivel nacional: «Pero sí, me siento muy realizada; he tenido la posibilidad de hacer y de ser útil».
Impronta de la juventud
Yohanna precisa que la satisface saber que hay muchos jóvenes como presidentes de Consejos o secretarios, con «veintitantos» años, trabajando: «Te das cuenta de que están motivados, que se sienten identificados, como yo, que soy parte de ellos».
Sin embargo, la provincia vueltabajera no destaca por tener a muchos jóvenes dentro de las autoridades electorales, de ahí que «estamos tratando de insertar a las nuevas generaciones en las mesas electorales para que vayan aprendiendo, conociendo y dominando. Ciertamente, la tendencia es que sean personas mayores de edad quienes asuman estos roles, pues llevan muchos años practicando la labor y lo hacen con mucho amor, pero siempre buscamos el vínculo con los jóvenes», apunta la muchacha.
«Esta relación —explica— comienza desde que los pioneros cuidan las urnas; luego pasan a la secundaria, el preuniversitario y la universidad, y los captamos como colaboradores y supervisores no profesionales. A partir de ahí les vamos dando una formación y motivándolos. Gracias a esa labor es que hoy se cuenta en Pinar del Río con un total de 1 485 colaboradores».
Nuevos caminos
Las transformaciones sociales y económicas que hoy se implementan en Cuba abren para Yohanna y otros jóvenes que, como ella, se desempeñan en cargos de funcionarios, nuevas posibilidades de desarrollo profesional para abrirse paso en otros perfiles.
Pero siempre, enuncia, sus rutas estarán encaminadas a hacer cumplir las leyes, esas que señala no son inútiles, sino imprescindibles para vivir en sociedad.
Soñaba con ser jurista y, aunque el Derecho es un campo muy amplio, esta mujer ama lo que hace; lo dice sin tapujos y con total certeza: en su función de supervisora, labora para que se cumpla lo legislado.
