Cómo un espacio de intercambio de saberes en un momento retador para Cuba y el mundo se concibió la IV Convención Científica Internacional. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 20/10/2026 | 04:44 pm
La IV Convención Científica Internacional de la Universidad de Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez se desarrollará del 20 al 23 de octubre en un contexto marcado por las limitaciones financieras, tecnológicas y energéticas que impone el bloqueo estadounidense a Cuba. Aun así, la institución ha conseguido articular un programa científico con más de 315 ponencias y la participación de investigadores de Cuba y otros países.
El encuentro mantiene como horizonte el desarrollo sostenible y reunirá talleres, simposios, seminarios y foros dedicados a la internacionalización de la educación superior, la transformación de los procesos docentes, la energía, el medio ambiente, los estudios socioculturales, la historia regional, la cultura física, la gestión del conocimiento, la innovación, la comunicación, la seguridad alimentaria y la transformación científico-técnica.
Según explicó Reinier Reyes Hernández, vicerrector de Investigación de la casa de altos estudios, la actual edición comenzó a organizarse desde febrero, luego de que el país atravesara un período de tensión en torno a la realización de eventos internacionales. La aprobación ministerial llegó en un plazo reducido y obligó a preparar la cita con recursos limitados y en un tiempo menor que el habitual.
La experiencia acumulada en convenciones anteriores permitió asumir el desafío. La edición precedente, celebrada en 2025, contó con 455 ponencias, 76 participantes extranjeros y profesionales procedentes de diez países, incluida Cuba. Para esta nueva convocatoria, aunque las condiciones son más complejas, la plataforma ya registra más de 315 trabajos y la presencia de delegados de Ecuador, Colombia, Estados Unidos, Angola y otras naciones.
La comparación entre ambas ediciones revela una realidad que va más allá de las cifras. La Universidad de Cienfuegos se ve obligada a sostener su intercambio científico en medio de dificultades para garantizar conectividad, transporte, combustible, alojamiento, alimentación, tecnología y respaldo energético. Cada decisión organizativa está atravesada por la necesidad de optimizar recursos y evitar que las carencias impidan la realización del evento.
Por esa razón, la convención tendrá un carácter mayoritariamente virtual. Algunos talleres funcionarán de forma híbrida, mientras que los simposios y seminarios se desarrollarán en línea. La institución ha dispuesto aulas con equipamiento tecnológico, salas de videoconferencia y espacios de grabación y edición. También se prevén alternativas ante posibles interrupciones eléctricas, entre ellas el uso de conferencias previamente grabadas.
No se trata de una elección puramente metodológica. La virtualidad aparece como una respuesta concreta a las restricciones que enfrenta la educación superior cubana. Permite mantener la participación internacional y reducir gastos asociados a la movilidad, aunque también exige disponer de conectividad estable, equipos adecuados, energía y personal especializado parasostener las transmisiones y los intercambios.
El propio programa científico está atravesado por esa necesidad de avanzar con las herramientas disponibles. Las conferencias magistrales abordarán, entre otros asuntos, la inteligencia artificial y su influencia en la educación superior, la investigación y la formación de pregrado y posgrado. También se analizará la adopción tecnológica y la transformación de la universidad.
La institución ha debido concebir un plan alternativo para enfrentar las interrupciones que puedan presentarse. Las conferencias de especialistas extranjeras, previstas inicialmente en tiempo real, cuentan con versiones grabadas que permitirían mantener el programa si ocurriera alguna dificultad tecnológica o energética.
En ese detalle organizativo se expresa una de las consecuencias menos visibles del bloqueo: la necesidad de preparar cada actividad con una solución de respaldo. Allí donde otras universidades pueden contar con servicios técnicos garantizados, Cuba debe prever la interrupción de una conexión, la falta de combustible para una transportación o una avería que no siempre puede resolverse con rapidez.
Sin embargo, las limitaciones no han reducido la amplitud de los temas. Los debates incluyen asuntos estratégicos para el país, como la producción de alimentos, el sistema electroenergético, la gestión de proyectos de investigación, el desarrollo local y la sostenibilidad. La ciencia universitaria continúa buscando respuestas para problemas concretos del territorio y la nación.
El programa incluye además un espacio para el Foro Científico Estudiantil y otro dedicado a la memoria de Rafael Rodríguez. La organización decidió incorporar también un curso para la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor, que sesionará en la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, con apoyo de otras instituciones.
Para lograrlo, la Universidad de Cienfuegos ha debido establecer alianzas y aprovechar espacios disponibles fuera de su campus. Esa cooperación institucional permite sostener actividades que, en otras circunstancias, podrían concentrarse en una sola sede, pero que ahora requieren mayor coordinación y capacidad de adaptación.
La convención contará con talleres sobre alianzas estratégicas para la internacionalización de la educación superior, docencia universitaria, estudios regionales, antropológicos y religiosos, cultura física, lengua, cultura y comunicación. También se desarrollarán foros y seminarios mediante plataformas digitales, con sesiones sincrónicas y asincrónicas.
Reyes Hernández subrayó que la experiencia de los equipos de trabajo ha sido decisiva. La universidad ha debido organizar una convención de alcance nacional e internacional en un período breve, mientras enfrenta un escenario de recursos restringidos. A pesar de ello, el número de propuestas recibidas demuestra que la comunidad científica no ha renunciado al intercambio.
El bloqueo impacta la educación superior cubana en dimensiones que no siempre aparecen en los informes. Afecta la compra y actualización de equipos, el acceso a plataformas y servicios digitales, la adquisición de reactivos y materiales, la movilidad académica y la posibilidad de asistir a encuentros científicos en otros países. También encarece cada operación vinculada con la organización de un evento.
Ante esa realidad, la virtualidad se convierte en una herramienta de resistencia institucional. No elimina las dificultades ni sustituye el contacto presencial, pero permite mantener abiertas las puertas del diálogo científico. Un investigador puede presentar su trabajo desde otro país; una conferencia puede llegar a Cienfuegos sin que el especialista deba afrontar los costos de un viaje; un estudiante puede participar en un foro que, de otro modo, le resultaría inaccesible.
La apuesta tecnológica, no obstante, demanda inversión y preparación. La Universidad de Cienfuegos ha tenido que disponer salas, garantizar conexiones, organizar horarios y prever alternativas. Cada conferencia en línea es también el resultado del trabajo de técnicos, profesores, investigadores y trabajadores que sostienen la infraestructura del encuentro.
En ese esfuerzo existe una paradoja: mientras el bloqueo limita el acceso a tecnologías y recursos, la universidad debe apoyarse cada vez más en la virtualidad para preservar sus vínculos académicos. La institución responde a esa contradicción con creatividad, cooperación y una planificación que procura sacar el máximo provecho de los medios disponibles.
La ceremonia inaugural incluyó una conferencia sobre la educación superior en tiempos de inteligencia artificial, a cargo del MSc. Denys Buedo Hidalgo, director de Informatización del Ministerio de Educación Superior. El tema resume una de las tensiones centrales del presente: la necesidad de preparar a la universidad para transformaciones tecnológicas aceleradas, incluso cuando persisten dificultades para garantizar condiciones básicas de funcionamiento.
La convención también revela el papel de la universidad en la búsqueda de soluciones para el desarrollo local. Sus ejes abarcan la seguridad alimentaria, la energía, la gestión empresarial, la innovación y la investigación científica con enfoque social. No son temas abstractos: están relacionados con las urgencias que atraviesan la vida cotidiana de Cienfuegos y de Cuba.
Por ello, el evento no debe entenderse únicamente como un espacio de exposición académica. Es también una oportunidad para poner en circulación experiencias, identificar problemas y fortalecer redes de colaboración. En un país sometido durante décadas a una política de asfixia económica, compartir conocimiento constituye una forma concreta de defender el desarrollo.
La clausura será completamente virtual, una decisión coherente con la situación de la institución y con el carácter general de la convención. En esa jornada se presentarán las relatorías de los talleres, seminarios, simposios y foros, además de un material audiovisual sobre el desarrollo del encuentro.
Mientras prepara la quinta convención, prevista para 2028, la Universidad de Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez asume el reto de sostener su actividad científica en circunstancias adversas. El próximo evento coincidirá con las aspiraciones de evaluación institucional, lo que añade nuevas exigencias a una comunidad universitaria que ya trabaja bajo presión.
La realización de esta cuarta convención demuestra que el bloqueo no solo afecta la economía nacional en términos generales. También interviene en la vida concreta de las universidades: en sus equipos, sus conexiones, sus viajes, sus eventos y sus posibilidades de cooperación. Pero muestra, al mismo tiempo, que esas restricciones no han conseguido detener la investigación ni la voluntad de compartir resultados.
