Con su imponente conjunto escultórico la Plaza de la Revolución santiaguera conmemoró tres décadas y media de historia Autor: Odalis Riquenes Cutiño Publicado: 14/10/2026 | 03:30 pm
Memoria, historia y tradición en bronce: símbolo identitario de Santiago ante el país y el mundo, testigo privilegiado del devenir santiaguero y de Cuba, escenario de grandes acontecimientos en el que se piensa el presente, se dignifica el pasado y se proyecta el futuro.
Así trasciende ante los cubanos la huella de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo, que este 14 de octubre celebró en solemne ceremonia el aniversario 35 de su fundación.
Desde que en igual fecha de 1991 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encendiera la llama eterna —que hasta hoy es lumbre y símbolo de combate y continuidad—, en la figura ecuestre del Titán de Bronce cabalga el espíritu de todo un pueblo, mientras en sus 23 machetes, sus vitrales y su vegetación palpita el Oriente.
La dimensión simbólica, arquitectónica y artística de la Plaza de la Revolución santiaguera fue resaltada en la velada, encabezada por la integrante del Buró Provincial del Partido, Niurka Bell Calzado, y en la que la dirección del Partido y la Universidad de Oriente entregaron reconocimientos a la institución.
Momentos antes quedó inaugurada la exposición El Héroe, La Plaza y La Fuerza del Fuego, un acercamiento cronológico y creativo desde la concepción, creación y ejecución de la obra hasta su inauguración por Fidel.
El 30 de octubre de 1982, fruto de un concurso en el que compitieron cinco equipos, se alzó como vencedor el proyecto liderado por el maestro Alberto Lescay y Guarionex Ferrer. Ambos estuvieron al frente de un grupo multidisciplinario de escultores, arquitectos, ceramistas, ingenieros y pintores que, durante nueve años, dieron vida a esta obra en la que la memoria histórica confluye armónicamente con el entorno urbano.
