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Custodios de la economía del país

Sancti Spíritus acoge la sede nacional por el 13 de octubre, Día del Trabajador bancario, con la máxima de ofrecer mejores servicios, a pesar de las adversidades del actual contexto

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— Cuando Lisbet Bernal Rodríguez culminó sus estudios en el Instituto politécnico de economía Enrique Villegas, de la cuarta villa de Cuba, solo marcó en su boleta: sistema bancario. Estaba desde el aula enamorada de ese mundo descubierto durante sus prácticas preprofesionales.

«Por mi escalafón me lo otorgaron y empecé a trabajar aquí. Ya suman 23 años sumergida en una disciplina que me gusta mucho. Por eso, vengo todos los días, atiendo a los clientes, me familiarizo con ellos, escucho sus inquietudes e intento resolvérselas».

Habla y parece que las más de dos décadas en el colectivo del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), de Sancti Spíritus, han transcurrido a la velocidad de un chasquido de dedos. Mas, no exagera. Para encontrarla solo basta asomar la cabeza por la puerta del área comercial. Funge como la gerente comercial.

«Muchas personas asumen al banco solo como el lugar donde extraen sus salarios, jubilaciones o guardan dinero. Nosotros también intencionamos el trabajo con el sistema empresarial, el sector campesino y los nuevos actores económicos. Nos pueden solicitar créditos, que como es lógico, con eso se aporta a la economía del país por los intereses que se generan. Pero, hoy esos préstamos bancarios los ayudan a impulsar sus producciones o labores. Por ejemplo, el sector veguero ha logrado poner a funcionar tecnología de punta en sus tierras. Hay una tendencia de pedir créditos para la compra e instalación de paneles solares que es una prioridad de país».

Como esta joven, María Efigenia Caballero León es una enamorada del sistema bancario. Llegó a ese universo recién graduada, en 1980, y vio nacer el Banco Popular de Ahorro, (BPA), donde hoy asume el cargo de subdirectora comercial.

«De mis 46 años de trabajo, los últimos tiempos, pero sobre todo el último, hemos enfrentado grandes retos porque hoy nuestra actividad es transversal a toda la actividad de la economía del país.

«Está demostrado que, de los 23 ejes temáticos de las 176 Transformaciones económicas y sociales, en 17 están presentes nuestra actividad.

«Atendemos prácticamente a toda la población por un motivo u otro. Por tanto, como siempre digo, nuestra responsabilidad es capacitarnos, prepararnos en todo. Hoy no vale solo la experiencia. Sirve para aprender y desaprender. Si sabías algo que se transformó, precisas adecuarte. Y, sobre todo, beber de los saberes de los clientes, quienes muchas veces tienen unos niveles de preparación que superan los nuestros».

De cara al diarismo

Alejandro González San Gabino prácticamente no se sienta durante su jornada laboral en Bandec Sancti Spíritus. Un llamado en una caja, la duda de una anciana que no entiende por qué no puede extraer todo el monto de su tarjeta o la mirada con lupa a la firma de un cheque que no está clara lo mantienen en un ir y venir fatigable.

«El sistema bancario es un trabajo muy limpio, organizado. Todos los procedimientos están escritos y se trabaja en una gran familia. Cuando se hace las cosas como está establecido todo fluye».

Se refiere a un colectivo esparcido por 53 oficinas bancarias, en las que se incluye el Banco Financiero Internacional, (BFI), Casas de cambio (Cadeca), Bandec y BPA.

«En el caso de la atención de los sectores más vulnerables de la sociedad, como los jubilados, con mayor representatividad en la provincia, hemos adoptado medidas —acota González San Gabino―. En los días establecidos para sus cobros se habilitan los dos cajeros automáticos solo para ellos. Se les garantizan todos los montos sin importar los importes. Además, destinamos de dos a tres cajas para atender a ese sector de la población».

En la retaguardia

Hace 15 años, Raúl del Valle Cañizares hizo su entrada triunfal en el sistema bancario espirituano. Asegura que el calor humano con que fue acogido ha sido el único responsable, de además permanecer tanto tiempo, el de asumir como Jefe del departamento de ATM en la Dirección provincial de BPA.

«Realizamos tareas que realmente, si no fuera por el compromiso y amor que le tenemos al sistema, no salieran con calidad. Me refiero a pintar, trepar una escalera hasta un lugar alto, peligroso, fregar un motor de un carro…».

Este año, Raúl y sus subordinados asumieron la más compleja orientación: participar activamente en la compra e instalación de los paneles solares y kits que permiten ofrecer servicios ya a casi toda la red institucional bancaria de la provincia.

«Nunca habíamos hecho este tipo de actividad y los trabajadores dieron una respuesta magnífica. Pudimos hacerlo de manera ágil. Era una necesidad y prioridad para el pueblo porque con los largos periodos de apagones teníamos que cerrar las puertas. Hoy la historia es diferente».

Función imprescindible

Así denominó el Comandante en Jefe Fidel Castro a quienes este 13 de octubre celebran el Día del Trabajador bancario. Sancti Spíritus, por quinta ocasión desde 1987, merece la sede central por la conmemoración.

«No es casualidad —opina la experimentada María Efigenia Caballero León―. Resume el resultado de un trabajo sólido y mantenido. El reto, sin dudas, es seguir esos resultados a los que van a conducir los procesos ahora y en el futuro».

Escucha ese último vocablo Lisbet Bernal Rodríguez y se ve, de pie, con su pelo crespo para entonces de color blanco, entre computadoras, operaciones y a la escucha de los clientes.

«La mitad de mi vida la llevo aquí. Y estaré siempre con la misma aspiración: resolver las necesidades de quienes toquen nuestras puertas, a pesar de todos los problemas existentes».

Conscientes que la falta de efectivo hoy es la principal inquietud de los clientes, realidad que se les escapa de sus responsabilidades, los bancarios espirituanos apuestan por mantener servicios con calidad y las esencias de un sector que desde hace 66 años fue nacionalizado en Cuba.

«Para laborar en el sistema bancario hay que ser honesto. A mi juicio es el principal requisito entre los muchos valores establecidos porque custodiamos la economía del país. Además, precisamos ser fiables, creíbles, dar seguridad en cada operación», concluyó María Efigenia Caballero León, de las fundadoras del BPA espirituano aun en activo y sin avizorar en el horizonte una fecha exacta para deponer las armas.

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