La libertad no se pide, se conquista. Autor: Tomada del sitio web de TelePinar Publicado: 16/07/2026 | 12:03 pm
PINAR DEL RÍO.— Dos cartas evidencian profundamente el pensamiento antimperialista de Antonio Maceo. Dos cartas que fueron fechadas el 14 y el 16 de julio de 1896, respectivamente, justo cuando el Titán de Bronce libraba la Campaña de Occidente, una contienda necesaria, tras concluir en enero de ese mismo año la Invasión, considerada el hecho militar más audaz de la centuria.
Las tierras vueltabajeras habían conocido de la bravura de Maceo y muchos jóvenes de este extremo de nuestro país se habían preparado para sumarse a su causa. Para ese entonces, el pensamiento político de Maceo alcanzaba niveles insospechados. Su vigencia y claridad llegan hasta hoy: «(…) De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin su ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso (…)».1
Así le contaba a su amigo el coronel Federico Pérez, con una certeza admirable, sobre los peligros que entrañaba deber favores en asunto de política externa. Juan Carlos Rodríguez Díaz, historiador de Pinar del Río, reflexiona al respecto que no se puede analizar el pensamiento de Maceo sin contextualizarlo, razón que lo lleva a ubicarlo en medio de una de las campañas militares más extraordinarias de América Latina. «Está leyendo manuales de guerra, tiene en sus alforjas los libros de Bolívar, es un hombre en plena madurez política y por eso la juventud pinareña que él ha logrado organizar en la manigua, está siendo parte de una tradición combativa que empezó en el 68.
«Este es un momento en el que el movimiento de liberación nacional cubano ante la ausencia de Martí, tiene en Maceo y Gómez dos grandes exponentes de ese pensamiento nacional liberador». Lo más importante, a juicio del historiador, es que esta tradición antimperialista llega a la generación del 20 con Mella, a la del 30 con Guiteras, figuras que también han leído las Crónicas de la guerra registradas por Miró Argenter.
«Este será uno de los libros de cabecera de esas generaciones. Fidel va a releer esas crónicas en la prisión de Isla de Pinos. En algún momento, aseguró que el texto debía estar en cada hogar cubano, para tener presente esa tradición combativa, el espíritu de rebeldía, la cultura de resistencia de los mambises, la cual influyó en la formación de esa conciencia cívico patriótica de la Generación del Centenario.
«Fueron jóvenes con un ideal por transformar la realidad cubana en el 53. La Generación del Centenario cumplió con Martí y la generación actual debe ser consecuente con el centenario de Fidel», apuntó. Dos días después de asegurar Maceo que la libertad se conquistaría con el filo del machete, dirigió otra epístola al señor J. D. Poyo, delegado de la Revolución Cubana. En ella sentencia:
«(…) Realmente, el patriotismo con tanta viveza sentido, y la valentía y abnegación demostradas por el ejército revolucionario, exceden a toda ponderación. ¿Y qué dice usted del mérito extraordinario alcanzado por esta fuerza invasora? Página brillante debe ser la que dedique el porvenir a ese esfuerzo, que culminó en victoria, tras mil obstáculos acumulados por el enemigo, para impedir o anular los esfuerzos de la invasión (…) Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos (…)».2
Fueron esos hijos los que acudieron al llamado de la Patria en 1953. El Batallón de los pinareños, diría el Comandante en Jefe, fue de los mejores. Jóvenes de Artemisa, Guanajay y Pinar del Río derramaron su sangre en el Moncada. Los pinareños de hoy son herederos de esas tradiciones combativas de la cultura de resistencia, ante un enemigo extraordinariamente superior y agresivo, y también de los grandes desafíos de continuar construyendo un proyecto de nación independiente, soberano, maceísta, fidelista, guevariano y martiano, expresó.
Está en el ADN del pueblo pinareño enfrentar grandes temporales, huracanes, ciclones, el saber recuperarse, y transformar con las nuevas medidas lo que sea necesario en el modelo de construcción socialista, señaló Rodríguez Díaz. «Este es el año del Centenario de Fidel y es un honor para los vueltabajeros ser sede del acto central por el 26 de Julio, ello implica un alto compromiso para seguir aportando a la Revolución y su historia».
1.-Carta de Antonio Maceo al coronel Federico Pérez, fechada el 14 de julio de 1896 en El Roble, Bahía Honda, Pinar del Río, tomada de Cuba. Crónicas de la guerra, de José Miró Argenter.
2.-Carta de Antonio Maceo al señor J. D. Poyo, Delegado de la Revolución Cubana, fechada el 16 de julio de 1896 en El Roble, Bahía Honda, Pinar del Río, tomada de Cuba. Crónicas de la guerra, de José Miró Argenter.
