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La gesta oculta

Aquel 20 de mayo de 1902 comenzó para nuestra República otra ruta más larga y persistente: la lucha por derribar la necolonia y lograr la plena independencia de Cuba

 

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

 

El 20 de mayo es una fecha en fuego cruzado. A decir verdad, esa fecha nació en medio de la polémica. Ese día, en 1902, se proclamó el nacimiento de Cuba como estado—nación, como República. Con la celebración del momento, también llegaba a su fin la ocupación militar que el Gobierno de Estados Unidos ejerció sobre nuestra Patria al finalizar la Guerra Necesaria. Cuba surgía al mundo con su bandera, himno, escudo y una identidad que la representaba por un derecho bien ganado.

También llegaba al concierto de las naciones (como para la época se solía decir) con un gobierno propio. O, para ser más exactos, con una soberanía cuestionada desde las voces más preclaras del pensamiento cubano hasta los ciudadanos más humildes, muchos de ellos luchadores por la independencia.

A partir de ese momento, la fecha ha tenido dos interpretaciones. Desde las posiciones más radicales del pensamiento intelectual y revolucionario cubano, el 20 de mayo se cargó con un sentido crítico a partir de la dominación colonial de Estados Unidos sobre Cuba.

Desde esa postura, se cuestionó el criterio de que Cuba le debía su independencia a Estados Unidos, razón por la que se debía guardar una deuda de gratitud eterna. Los argumentos en torno a esa tesis, condujeron a una serie de investigaciones a ahondar en el pasado y demostrar que la independencia cubana fue consecuencia, en primer lugar, al esfuerzo sobrehumano de su pueblo.

Un ejemplo de esa labor es el estudio del doctor Emilio Roig de Leuchsenring, quien, en su libro Cuba no debe su independencia a Estados Unidos, realizó el análisis de rigor.

En el otro lado, el día se tomó de recordación al papel de la nación norteña. Sin embargo, el tiempo esconde una dimensión poco tratada del 20 de mayo y que los historiadores empiezan a develar.

En ese sentido se encuentran las investigaciones de la profesora Ana Cairo Ballester. En los últimos años de vida, ella supo demostrar que aquel día lo que en verdad ocurrió fue la victoria del pueblo de Cuba sobre las últimas maniobras yankis para consumar la anexión.

Revisar sus análisis, volver sobre lo ocurrido, es asistir a una gesta que provoca admiración, y más cuando se valoran las condiciones en las que se realizó. Descabezado el Gobierno de la República de Cuba en Armas, disuelto el Partido Revolucionario Cubano y desmovilizado el Ejército Libertador, sin una dirección efectiva, ese pueblo supo encontrar los mecanismos para neutralizar los planes anexionistas.

Las maestras hablaban a sus alumnos de la lucha independentista y el anhelo de Cuba por ser un Estado soberano. Las escuelas salían a desfilar. De casa en casa se propagaban las noticias y se colgaban carteles y símbolos. Los mambises andaban con aires de lucha y dejaban ver las intenciones de volver a la guerra. Los métodos de conspiración y activismo social usados contra la colonia volvían ahora, dirigidos contra los anexionistas extranjeros y sus aliados internos.

Los patriotas cubanos llegaron, incluso, a mover los resortes diplomáticos y de la opinión pública norteamericana de una manera tan efectiva, que las clases de poder norteñas se vieron en la obligación de manejar con mucho tacto el tema Cuba.

El resultado final fue que la bandera de Cuba apareció sobre  el Palacio de Gobierno y el Castillo del Morro en La Habana, y una multitud se hincó de rodillas y lanzó vivas a la Patria.

Era el triunfo de la persistencia sobre el desánimo. ¿Cómo lo lograron? Aquel episodio nos sigue convocando para develar el hecho en toda su dimensión y para retomar sus enseñanzas a través del tiempo. Los mambises volvían a ganar como tantas veces habían triunfado en la manigua. En desventaja, contra todos los pronósticos, con una combinación de ingenio con resistencia, y consientes, quizá en un fuero más íntimo, a nivel popular, de comarca, de vecinos, de que otra gesta más larga y persistente comenzaba: la lucha por derribar la necolonia y lograr la plena independencia de Cuba.

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