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Primera vez en La Habana

 

¿Cuándo se construyeron en La Habana las primeras casas de dos plantas, y de tres? ¿Cuándo se proyectaron el primer paseo y el primer teatro? ¿En qué fecha circuló el primer ferrocarril?

¿Cuándo contó la capital con el primer servicio de pompas fúnebres y se embalsamó el primer cadáver? ¿Cuándo surgieron el primer hospital y el primer establecimiento penitenciario? ¿Cuál es la primera organización no gubernamental existente en la Isla y cuándo apareció la vacuna en Cuba?

Sobre estas y otras «novedades» hablaremos enseguida. Diremos antes que fue en 1592 cuando La Habana recibió el título de ciudad, aunque hacía ya 60 años que se le reconocía como la localidad más importante de la Isla, que desde 1556 acogía al Gobierno central. La imprenta se introdujo aquí en 1723 y cinco años más tarde se inauguraba la primera universidad. El primer periódico apareció en 1764 y en 1790 la primera publicación literaria. El primer médico y boticario ejerció en 1569, la primera representación teatral tuvo lugar casi 30 años después y el primer baile de máscaras, en 1831. El hielo fue conocido por los habaneros en 1771. En 1872 comenzaron los enterramientos en la necrópolis de Colón…

El primer urbanista

La Alameda de Paula fue el primer paseo con que contó La Habana. Su constructor fue el habanero Antonio Fernández de Trebejo por orden del capitán general Felipe de Fons de Biela, marqués de la Torre, a quien se considera nuestro primer urbanista. En cuanto asumió el mando de la Isla, en 1771, prohibió las viviendas con techo de guano y proyectó la construcción de la Alameda, así como de un teatro y de la casa de gobierno. Fue en 1779 cuando se edificaron los primeros inmuebles de dos plantas, pero no es hasta el siglo XX cuando se hacen frecuentes los de tres, algunos con apartamentos para alquilar, modalidad esta que se generalizará a partir de 1917.

Es Trebejo, asimismo, el constructor de El Coliseo, el primer teatro de mampostería con que contó La Habana. Edificado en las inmediaciones de donde ya comenzaba a construirse la Alameda, se inauguró el 16 de mayo de 1776. La crónica lo describe de arquitectura majestuosa, con su interior de madera bien pintado y estupendas decoraciones. «El más bello y hermoso teatro de la monarquía», aseveraba José María de la Torre en su La Habana antigua y moderna. Lo que fuimos y lo que somos (1857). «Un teatro de óperas como no lo había en el mundo en aquella época. No lo había en Estados Unidos ni en otras ciudades de América», escribía Alejo Carpentier.

Con el tiempo, reconstruido y ampliado, recibió el nombre de Principal, y se llamó más tarde De la Ópera. Volvió a ser reconstruido en 1846, pero el ciclón de 10 de octubre de 1864 lo dejó en tal estado que fue ya imposible rescatarlo.

Zacatecas

En 1841, en el cementerio de Espada, se inhumó el primer cadáver que fue embalsamando en Cuba. Fue el de Isabel Herrera de la Barrera, esposa del primer marqués de Almendares. La embalsamó el gran médico habanero José Nicolás Gutiérrez, cirujano, fundador de la Academia de Ciencias.

Fue en 1844 cuando se estableció en esta capital el primer servicio de las llamadas pompas fúnebres; carros o coches especiales que conducían los ataúdes al cementerio. El servicio incluía al cochero y a varios individuos negros que se encargaban de manipular el féretro y que vestían uniformes de lacayos, casacas rojas con profusión de galones dorados, calzón corto, zapatos bajos y de hebillas y sombreros de tres picos. Eran los zacatecas, que llegaron a ser sustituidos por criados blancos. Se dice que el coche mortuorio era arrastrado hasta por ocho parejas de caballos y que eran entre seis y 24 sirvientes los que acompañaban al difunto.

San Juan de Dios

Del primer hospital habanero no queda ni memoria. Se sabe que existió porque al hospital de San Felipe y Santiago, llamado también Felipe el Real, fundado en 1556, se le da, en los documentos, el calificativo de «nuevo».

Gobernaba la Isla en ese entonces Pedro Menéndez de Avilés, Adelantado de la Florida, por intermedio de Diego de la Rivera, y España, envuelta en numerosas aventuras bélicas y con un ejército enorme, necesitaba un hospital para sus heridos. Fue así que se dispuso la construcción del nosocomio aludido, de carácter militar, que se emplazó entre las que serían las calles Aguiar, Habana, Empedrado y San Juan de Dios.

Finalizada la conquista de la Florida, aquel hospital sin nombre se fundió con el de San Felipe y Santiago y quedó como hospital general. En 1603 las autoridades encargaron el manejo de la instalación a la orden hospitalaria de San Juan de Dios, que estableció allí un convento y un noviciado, y el hospital llevó el nombre de esa orden religiosa.

Contaba con cien camas a mediados del siglo XVII y un movimiento que rondaba los 800 pacientes. Prestó servicios muy valiosos en los días del sitio de La Habana por los ingleses (1762) y, a partir de 1793, se mejoró y amplió.

El templo daba sobre las calles Aguiar y Empedrado. Tenía el hospital una puerta por Aguiar y otra, para sacar los cadáveres, por San Juan de Dios. En 1842 los frailes juninos fueron sustituidos por personal civil y en 1870 el hospital y su iglesia fueron demolidos. Por lo céntrico de su ubicación, se consideró un peligro para la salud pública.

Llega la vacuna

En la Isla, la primera inoculación contra la viruela se realizó en Santiago de Cuba, el 12 de enero de 1804, mientras que, en la capital de la colonia, Tomás Romay iniciaría esa vacunación el 12 de febrero del mismo año. Fue, dice Emilio Roig, uno de los pocos servicios sanitarios bien organizados en la etapa colonial, y eso debido en lo esencial a la iniciativa y empeño de médicos particulares, con Romay a la cabeza, que pasó a la historia como el iniciador de esa práctica en Cuba.

En 1866, el doctor Vicente Luis Ferrer sostuvo a su costa el primer centro de vacunación animal. Y en 1887, el doctor Juan Santos Fernández funda el Instituto de Vacunación Antirrábica.

En el primer lugar

Se escucha decir a menudo que Cuba fue uno de los primeros países del mundo en lo que a la instalación del ferrocarril se refiere. Es cierto, como también lo es que fue la segunda nación del continente americano, después de EE. UU., en contar con el servicio de barcos de vapor. Lo que muchas personas no tienen claro a veces cuántos y qué países le antecedieron en lo que al emplazamiento ferroviario se refiere.

Corresponde a Cuba una digna sexta posición que comparte con Rusia. Cuando el ferrocarril se instaló en la Isla, en 1837, ya se conocía en Inglaterra (1825), EE. UU. (1828) Francia (1832) Bélgica y Alemania, en 1835. En 1838, esto es, después de su emplazamiento en Cuba, llegaría a Austria y un año más tarde a Holanda e Italia.

En lo que toca a Iberoamérica, sí ocupa, en cuanto al ferrocarril, un indiscutido primer lugar. No tuvo España transporte ferroviario hasta 1848, y Portugal hasta 1856. México, Colombia y Chile en 1850. En 1851 el ferrocarril llegó a Perú, en 1855 a Panamá y a Brasil en 1857.

El primer tramo de vía férrea quedó listo en Cuba el 19 de noviembre de 1837 y corría entre La Habana y Bejucal, como parte de un proyecto mayor de algo más de 70 kilómetros que llegaba a Güines, localidad que se alcanzó al año siguiente.

En 1840 se inauguraba el ferrocarril entre Cárdenas y Bemba (Jovellanos) en la provincia de Matanzas, y dos años más tarde el ferrocarril de Júcaro, en el propio territorio. En 1843 quedaba listo el ferrocarril entre Regla y Guanabacoa, y al año siguiente el del Cobre, en Santiago de Cuba.

El ferrocarril Puerto Príncipe-Nuevitas corresponde a 1846, y a 1850 el de Sagua. Los ferrocarriles entre Remedios y Caibarién y entre Cienfuegos y Palmira son de 1851. Cuando en la América hispano parlante no se conocía aún el ferrocarril, ya en la provincia matancera existían enlaces entre las compañías ferroviarias de Matanzas, Júcaro, Cárdenas y Caminos de Hierro, de La Habana. El primero de esos enlaces data de 1848, en Unión de Reyes. De ahí el nombre de esa localidad.

La más antigua

La más antigua organización no gubernamental es la Sociedad Económica de Amigos del País, creada en 1792. Todavía existe. Ya lo veremos en otro momento.

 

 

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